Imagínate una aplicación que funcione como Paypal para transferir dinero de tu cuenta bancaria y aceptar pagos de otros usuarios. Que además, integre un administrador financiero para ver en qué gastas más cada mes y que se complemente con una tarjeta Mastercard para usarse internacionalmente en donde elijas. Así funciona Albo.

“Hay gente que utiliza Albo como su principal medio de pago y hay gente que lo usa como una alternativa a sus cuentas bancarias. Lo que sí hemos visto es que un caso de uso típico es que una persona tiene su nómina en un banco, pero usa Albo como su cartera del día a día”, explicó Ángel Sahagún, cofundador de Albo.

La aplicación se lanzó en iOS en octubre del año pasado como una alternativa a la banca tradicional y enfocada a jóvenes, pues reemplaza las funciones tradicionales de un banco: el usuario crea su cuenta al bajar la app, recibe el plástico en su casa y administra todas sus operaciones desde su celular, sin sucursales. Si requiere efectivo, puede retirarlo desde cualquier cajero automático.

“El mexicano promedio gasta más que lo gana”, dijo Sahagún.
“La gente no sabe administrar sus finanzas, y la verdad es que la banca nunca ha hecho nada para enseñarte a usar tu dinero”, aseguró.

Según el emprendedor, una de cada tres personas está inconforme con sus bancos. Comisiones abusivas, mal servicio y poca infraestructura digital son aspectos que molestan a los clientes.

El modelo de negocio de Albo se basa en una comisión de 35 pesos mensuales por utilizar sus servicios. Además, gana un porcentaje pequeño por cada compra que se hace con su tarjeta Mastercard, que se registra de inmediato en la aplicación. Si el usuario pierde su tarjeta, puede bloquearla desde el smartphone sin necesidad de llamar a ningún teléfono.

De momento, la fintech entrega en promedio 60 tarjetas diarias a nuevos usuarios. El rango de edades más atraído por los servicios de Albo es de entre 20 y 35 años, y el objetivo de la startup es acabar el año con 15 mil clientes.

En su camino emprendedor, Albo ha levantado cerca de un millón de dólares en inversiones, según Sahagún. La startup tiene un equipo de diez personas que administra las operaciones desde la Ciudad de México, pero también en Campeche, de donde son originarios los fundadores.

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