MONTERREY.- Alto, de tez blanca y ojos verdes… Carlos de la Mota tiene todo para ser un galán, sin embargo está negado a ser encasillado en esta faceta.
El dominicano de 42 años, quien afianzó su carrera en México, actualmente participa en la telenovela “Sin Tu Mirada”, donde sacrifica su galanura para dar vida a un hombre que sufrió quemaduras en el rostro y cuerpo.
“Si me hubiera preocupado por ser galán, quizás no tendría las satisfacciones que tengo, tal vez tuviera más dinero que ahora, pero no me sentiría contento con lo que soy. Soy un actor, no soy un galán”, afirmó Carlos.
“En dos o tres años, la cara se me va a arrugar más de lo que está ahorita, tal vez se me caiga el pelo y yo quiero seguir trabajando, no de galán, sino de actor, eso es lo que quiero hacer en la vida”.
Recordó que desde el principio de su carrera se ha preocupado por venderse como actor, no como galán.
“Significa un compromiso especial conmigo y con los retos que me ponen los personajes. Siempre he tratado de escoger personajes diferentes, que me saquen de mi zona de confort, que sean disímiles, distintos a mí y unos de otros”.
Lo que busca, aclaró, es sorprender al público en cada proyecto.
En la telenovela “Destilando Amor”, protagonizada por Angélica Rivera y Eduardo Yáñez, interpretó a James, un extranjero muy simpático.
“Quiero que la gente diga: «wow, mira a Carlos haciendo el gringo y ahora haciendo a un árabe en ‘Corazón Indomable’ y ahora está haciendo a un villano en ‘Sin Tu Mirada’ y a un inválido en ‘Tres Veces Ana’», quiero que la gente vea a un actor”, añadió.
“Deseo que vean que siempre estoy haciendo cosas diferentes, que me peino diferente, que incluso hablo diferente, que la gente reconozca eso es mi regalo más grande”.
Tiene muy claro hacia dónde dirigir sus pasos como actor y se siente satisfecho que los productores hayan podido ver más allá de su físico.
“No sabes lo agradecido que me siento con lo que soy y aparentemente lo haces bien. (Con) Las muestras de cariño y de reconocimiento que he recibido de mis compañeros actores y de la gente en la calle es cuando uno dice «qué bueno que decidí hacer este personaje»”. (Paula Ruiz/Agencia Reforma)