El muy lamentable asesinato del joven universitario Norberto Ronquillo Hernández a manos de sus plagiarios, ocurrido la noche del pasado 4 de junio en la capital del país, volvió a plantear la respuesta tardía de las autoridades para investigar una denuncia de secuestro, al dejar pasar tres días para iniciar las indagatorias.

Es un problema que ocurre en todo el país y Aguascalientes no está ajeno a esta situación, que lo vive por igual quien denuncia el rapto o desaparición de un familiar o conocido, al que le roban un vehículo y al que le saquean su domicilio o el negocio.

Cuando se registra un secuestro, la desaparición de una persona o el robo de un automotor, la dependencia investigadora dura hasta dos horas para tomar la declaración al denunciante y después deja correr 72 horas para comenzar a indagar, tiempo que puede ser letal para el agraviado. Afirman que lo hacen así, cumpliendo las normas del “protocolo”, lo que nadie entiende que significa eso.

La única manera que esos empleados públicos se pongan a trabajar es reformar la ley para que sea obligatorio que atiendan sin dilación las denuncias y se fijen sanciones cuando exista tardanza. La sociedad no puede estar a expensas de reglas que para lo único que sirven es para que la delincuencia vaya uno o dos pasos adelante.

En el caso de un secuestro, luego de ocurrido el hecho las primeras horas son fundamentales para dar con el paradero del vulnerado. Hacerlo después es dejar al azar que se le localice, que entre más tiempo pasa mayor es el peligro que lo pueda sacrificar, por lo que no se entiende la razón de entrar en acción de manera roncera.

Hay un debate sobre el caso Ronquillo Hernández, en que la mayoría de las voces coinciden que la Procuraduría General de Justicia fue demasiado parsimoniosa, ya que la respuesta se dio  hasta que familiares, amigos y compañeros de la Universidad del Pedregal realizaron una marcha de esta institución hasta la PGJ para exigir un resultado, que lo dio después que encontraron el cadáver en un baldío.

Para evitar que suceda algo similar aquí, es tiempo que las y los diputados del Congreso de Aguascalientes se pongan a trabajar, que hagan las reformas necesarias a la ley para que el ministerio público y la dependencia investigadora respondan con celeridad ante una denuncia.

Mientras se llega el día en que unos y otros cumplan su cometido, la sugerencia a quien pase por este trance es que también lo denuncien ante la policía preventiva, que ha resultado más eficaz, ya que por radio todas las unidades están al tanto de lo que acaba de ocurrir y entran en acción en la búsqueda del o los malhechores, siguiendo toda clase de pistas, que algunas pueden que no sean efectivas, pero es preferible hacerlo que entrar en deducciones que sólo ayudarían al responsable.

El drama que vive la familia de Norberto Ronquillo, de sólo 22 años y a unos días de su titulación como licenciado en mercadotecnia internacional, no debe repetirse en ninguna parte del país, por lo que en lo que cabe aquí hay que hacer lo necesario, lo cual está en manos de los legisladores y de las autoridades, que ojalá no echen en caso roto esta lección

¿QUÉ HACER?

Aunque parezca ocioso es la pregunta que se hacen en la Dirección de Tránsito y Movilidad del Municipio de Aguascalientes, ante los accidentes que tienen lugar en la avenida Adolfo López Mateos, el segundo anillo y otras arterias de circulación intensa.

Choques y derrapadas son comunes en estos lugares, que aún cuando la mayoría de las veces sólo dejan heridos y daños materiales, se requiere encontrar una respuesta que mantenga al mismo tiempo la fluidez vehicular y sea una vía segura.

El problema en la avenida López Mateos está en que nadie obedece las indicaciones sobre el límite de velocidad, por lo que es común que se tome como pista de carreras buscando aprovechar el mayor número de semáforos en siga, al mismo tiempo en las calles que confluyen con la misma, como José María Chávez, Jesús Díaz de León y 16 de Septiembre, cuando los conductores avanzan en luz verde se encuentran de improviso que se atraviesa el que pretende hacer valer los últimos destellos de la amarilla o preventiva, que da lugar a los clásicos “semaforazos”.

Un promedio de 7.60 accidentes diarios se registran en la mancha urbana, señaló el director de Tránsito, José de Jesús Rodríguez Benavides, y el sitio que más ocurren es en el segundo anillo, aunque el tercer anillo también presenta un problema similar debido a que lo utiliza el transporte pesado, que al ser una avenida que pasa entre las colonias del oriente de la ciudad, creadas en las lomas y por lo mismo tiene prolongados caminos ascendentes obligan a los traileros a imprimir mayor velocidad, que luego en el descenso no pueden frenar a tiempo y es cuando se produce el choque, o el atropellamiento de peatones y ciclistas.

Al respecto, sucesivas autoridades municipales y estatales han escudriñado la manera de evitar los percances en el tercer anillo, planteándose propuestas como instalar reductores de velocidad, sin embargo el transporte pesado tendría serios problemas para transitar por las subidas y si se colocan en las descendentes generarían un enredo vehicular. La única solución es tener una desviación con lo que ya no habría razón para entrar a la ciudad.

En lo que se refiere a las calles céntricas se requiere anular a los “correlones” y la única manera de convencerlos a base de multas, para ello hace falta el equipo que determine la velocidad en que circulan con lo que habría un mínimo de encontronazos, aunque esto signifique que las arcas municipales tengan menores ingresos.

Arguye Rodríguez Benavides que los accidentes suceden por “falta de educación vial” entre la población, lo que en parte se debe a que la propia Dirección de Tránsito abandonó los programas que se llevaban a cabo, como la entrega de trípticos en los cruceros para que los conductores conocieran sus obligaciones y derechos, haciéndoles ver que las calles son para transitar a una velocidad moderada, advirtiéndoles que hacerlo a mayor celeridad puede ser motivo de una multa ya que pone en riesgo su vida y la de los demás.

Son campañas que deben retomarse, con lo que aún cuando no se tenga cero accidentes sí ayudaría a reducir su número, considerándose el máximo empeño de en Tránsito Municipal, en lo que además se involucre a las escuelas para que los alumnos hagan conciencia con sus papás.

INCITAR EL TALENTO

En las instituciones educativas hay una fuerza extraordinaria de capacidades y habilidades que emergen bajo la orientación de los profesores, quienes saben cómo guiar a los alumnos para que por sí mismos encuentren la solución al asunto que se plantea. De lo anterior pueden dar cuenta los jóvenes del Instituto Tecnológico de El Llano, que desarrollan envases biodegradables, elaborados con residuos de la industria mezcalera, agrícola y restaurantera, además de usar materias orgánicas del nopal y su mucílago. De esta manera han logrado crear un bioplástico natural que tarda de 90 a 120 días en integrarse a la naturaleza. Los participantes en este programa son: Alondra Marín, Marco Antonio Ávila Muñoz, Isela Cano, Arturo Rodríguez y Nancy Romo, alumnos de la carrera de Ingeniería en Gestión Empresarial, Agronomía y Biotecnología. Es un trabajo multidisciplinario que presentarán el lunes 20 de junio, en la primera fase del Evento Nacional de Innovación Tecnológica, y que ya fue del conocimiento en la Competencia Nacional ENACTUS que tuvo lugar el 9 y 10 del presente mes en la capital del país. Lo interesante de esta última exposición fue la asistencia de inversionistas dispuestos a apoyar proyectos de jóvenes emprendedores, que abre una oportunidad para que desde ahora empiecen a abrirse camino. Actividades como la que desarrollan estos alumnos deben propalarse, como un ejemplo a seguir en cada una de las instituciones aguascalentenses.