CDMX.- Javier Bardem es un mago con los acentos. Ha podido hablar de forma convincente como mexicano norteño (en Perdita Durango/de la Iglesia/1997), como cubano habanero (en Antes que Anochezca/Schnabel/2000) y hasta como el demonio en la tierra (en Sin lugar para los Débiles/Hermanos Coen/2007).
Sin embargo, en Escobar: La Traición (Loving Pablo, España-Bulgaria, 2017), Bardem tiene una tarea no imposible pero sí francamente ridícula: hablar en perfecto “colombiano”, ¡pero en inglés!
Uno entendería la decisión si se tratara de una cinta hollywoodense con estrella gringas pero, ¿de una película española con dos actores cuya primera lengua es el castellano? En fin: lo que le hacen los productores -uno de ellos Bardem, por cierto- para entrar al mercado americano.
Todo esto del lenguaje distrae enormidades de una historia que, por más que sea bien conocida, no deja de ser absorbente: el auge y caída de Pablo Escobar (Bardem, por supuesto), sólo que ahora visto a través de los ojos de su famosa amante, la periodista Virginia Vallejo (Penélope Cruz).
El director Fernando León de Aranoa monta algunas buenas escenas de acción (las ejecuciones en las calles de Medellín, la descarga de un avión repleto de cocaína en una carretera de Florida), pero él mismo, a través de su guion, sabotea su película: la invasiva voz en off de la narradora Vallejo es redundante y estorbosa.
Algo es cierto, si uno termina de ver la cinta, esto se debe a Bardem: a pesar de que habla en ese absurdo champurrado de inglés/”colombiano”, logra construir un auténtico monstruo, tan carismático como intimidante. Él es lo mejor del filme. (Ernesto DiezMartínez/Agencia Reforma)