Por FRANCISCO VARGAS M.

Una sola oreja fue la que se cortó ayer domingo en la Corrida del XXIV Festival Cultural de Calaveras, misma que fue para el rejoneador alicantino Andy Cartagena; pero el número de premios pudo haber sido mucho mayor de no fallar con la espada Luis David, quien logró una importante gran y artística faena; mientras que el diestro galo Sebastián Castella mostró su depurada técnica y oficio, perdiendo también en su segundo un apéndice de no pinchar.
Con casi media entrada en la Plaza Monumental, clima fresco un tanto frío y cielo encapotado, se jugó un encierro de la ganadería jalisciense de Villa Carmela, bien presentado que cumplió en varas, varios de ellos llegaron con fondo medido en el último tercio, destacando de todos, el segundo de lidia ordinaria, número 131, “Zempasuchil” con 505 kilos; que por su bravura, clase y fijeza; recibió los honores del arrastre lento.

ANDY CARTAGENA (Rejoneador)
Con su primero “Alfeñique”, se dobló a la grupa montando a “Mediterráneo”, dejando dos rejones de castigo, el segundo un poco caído. Ante un toro con fuerza medida, arriba de “Cupido” colocó banderillas al estribo de frente, haciendo giros espectaculares en la cara del astado. Con “Luminoso” puso banderillas al violín y a dos manos, mientras que con “Brujita” tres cortas. Pinchazo hondo para escuchar palmas.
Su segundo, “El Catrín” fue devuelto por una aparente lesión en una de las patas, siendo sustituido por “Calaverito” de la misma dehesa titular, levemente pitado por un sector del público por su presencia. Nuevamente con “Mediterráneo” acertadamente dejó un rejón castigo y con “Picasso” clavó banderillas en buen sitio, dejándose llegar cerca los pitones del astado al cual le faltó transmisión, poniendo la misma Cartagena, quien siguió haciendo una buena monta clavando banderillas largas, al violín y a dos manos, sin faltar adornos como los giros y piruetas. Terminó dejando el rejón de muerte trasero para petición de oreja que le fue concedida.

SEBASTIÁN CASTELLA (Azul Agua y Oro)
“Brujo”, fue su primero con el que se abrió de capa flexionando la pierna de salida. Con muleta inició por bajo para fijar al astado que presentó complicaciones, al quedarse corto en sus embestidas, sin embargo el galo le plantó cara haciendo un trasteo entendido, dejando ver su sapiencia y solvente tauromaquia, sacando meritorios pases a base de aguantar las nada francas embestidas. Dos pinchazos y estocada trasera y tendida recibiendo palmas de aliento.
Las cosas no mejoraron mucho con su segundo “Adivino”, al que con verónicas a pies juntos lo recibió, quitando de manera vistosa por chicuelinas y tafalleras. En banderillas estuvo efectivo y lucido Fernando García Araujo por lo que se desmonteró. Sarga en mano, logró una faena muy meritoria ante el remiso burel sacando uno a uno los pases, mostrando Castella su gran oficio y sapiencia. Pinchazo y estocada trasera para escuchar palmas.

LUIS DAVID (Canela y Oro)
“Zempasuchil” se llamó el primero de su lote, un bravo y buen toro que tuvo clase y buen estilo al que saludó con verónicas, abriendo compás y jugando los brazos de manera rítmica. Quitó lucidamente por chicuelinas manos bajas; mientras que con muleta logró una artística faena por ambos lados, donde templó y mandó en cada pase que tuvo despaciosidad y profundidad, mismos que tuvieron calando en el tendido, gustándose siempre en cada derechazo y natural Luis David, quien intercaló adornos rematando sus series con pases de pecho de pitón a rabo, concluyendo con ajustadas manoletinas. Lamentablemente se puso pesado con el acero al pinchar en tres ocasiones, dejando en el cuarto viaje una estocada un tanto caída, siendo premiado con una merecida vuelta al ruedo, mientras que los restos del toro por su calidad merecieron el arrastre lento.
Con el cierra plaza “Tradición”, lo recibió con dos largas cambiadas cerrado en tablas por el izquierdo, lanceando posteriormente con verónicas por ambos lados de manera rítmica. En varas al quedar mal colocado el toro, desmontó a Francisco “Curro” Campos, quien colocó enseguida un buen puyazo. Ante las ásperas embestidas del toro que tiraba el derrote, en cada una de ellas con muleta sacó pases que tuvieron enorme mérito, concluyendo sin fondo el cárdeno al que pasaportó de estocada poco trasera y caída recibiendo palmas de aliento. ([email protected])