David Julián Torres

Políticos, líderes sindicales, luchadores, boxeadores, futbolistas y hasta rateros han visitado alguna vez la peluquería que dirige Obed Lomelí López, mejor conocido como “El Chícharo”, digno representante de este oficio en el estado de Aguascalientes.
Su papá, el señor Héctor Lomelí Gallo, emprendió hace 70 años su carrera dentro de la peluquería en un local ubicado sobre la calle Josefa Ortiz de Domínguez #105, en una casona que fue demolida y ahora alberga locales comerciales remodelados.
Actualmente, la peluquería de “El Chícharo” se encuentra sobre la calle Hornedo número 515, en el Centro Histórico de la ciudad, donde da continuidad al oficio que aprendió de su padre, su tío y su hermano a la edad de 23 años y al que asisten clientes sin distinción de clases sociales. Este concepto de negocio sobrevive a pesar de que desde hace varias décadas irrumpió el modelo de “estéticas unisex” y en recientes fechas las “barber shops”, los fígaros de la nueva generación.
“El ser peluquero es un orgullo, pues gracias a la herencia laboral de mi papá Héctor Lomelí Gallo ‘El Chícharo’, mi hermano Héctor Lomelí López, mi tío Ignacio Gallo y tu servidor, Obed Lomelí López, somos peluqueros con mucha dedicación con lo que nos gusta hacer”, afirma el peluquero aguascalentense.
Para “El Chícharo” “cada cliente es una plática diferente, tenemos que saber escuchar, atenderlos con atención, con respeto y darles nuestra opinión cuando conocemos al cliente. Ya te dice cómo lo va a querer (el corte de cabello), se sienta y le cortas el pelo”, apunta.
-¿Por qué el apodo de “El Chícharo”?
“El apodo ‘es porque a cualquier oficio que empieza desde abajo se le dice ‘chícharo’; el oficio de peluquero es un arte porque en cada cabeza tenemos que utilizar la habilidad para cortarles el pelo, peinarlos y que se vayan contentos. El saber rasurar con navaja sin cortar, la verdad es que no cualquier persona (puede), se necesita mucha habilidad y destreza en las manos”.
-¿Cuál es el significado del cilindro con las franjas rojas, azules y blancas que hay en las peluquerías y barberías?
“Los colores de una peluquería son porque las primeras cirugías fueron realizadas por peluqueros, el poste de franjas rojas, blancas y azules de los negocios, simbolizan la sangre, las venas y las arterias”.
-¿Recuerda alguna anécdota interesante que haya ocurrido en su peluquería?
“En el 2003 una persona de Estados Unidos llegó a la peluquería a cortarse el pelo. Y antes había llegado un cliente frecuente. Entonces, yo estaba cortándole el pelo a un hijo de él sin saber. Estuvieron separados 22 años el papá y el hijo. Cuando se fue esta persona, me preguntó el señor el nombre del cliente que se acababa de ir, y al escuchar el nombre me dijo que era su hijo, pero que no lo conocía en persona. El hijo me dijo, ‘vengo a esta peluquería porque aquí me traía mi papá’, y entonces por la sabiduría de Dios, o no sé cómo llamarlo, se volvieron a encontrar.
Le dije que fuera detrás de él, y esa fue una anécdota muy bonita porque se volvieron a reencontrar papá e hijo después de 22 años; el señor duró mucho tiempo en los Estados Unidos”.
-¿Considera que el oficio de la peluquería está en decadencia?
“Definitivamente no, al contrario va creciendo porque se han aumentado las barberías; en el tiempo de los Beatles a lo mejor sí hubo decadencia, pero ahorita ya no, va en auge. Todo mundo debe de cortarse el pelo”.
-¿Cuál es su mayor satisfacción como peluquero?
“Mi mayor satisfacción como peluquero es que para mí es un orgullo, porque mantengo bien a mi familia, no con lujos, ni con pobreza, sino bien”.