Podrían bajar los precios del acero en el mercado interno; los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump al material procedente de México, afectarán a los exportadores, pero beneficiarán el mercado interno de dicho material.
Así lo señaló el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Luis Francisco Romero David, y explicó que la medida implica que eventualmente habrá en el mercado nacional una fuerte cantidad de acero y por lo tanto la expectativa es que su costo vaya a la baja.
“La consecuencia inmediata de ello sería una reducción en los costos finales de determinados proyectos de obra, porque todo cambio al alza o en decremento de los precios de los materiales se repercute en el costo al consumidor final”.
En entrevista, el empresario de la construcción recordó que la industria acerera mexicana envía cada año a Estados Unidos alrededor de quince mil vagones de ferrocarril, que representan algo así como dos mil millones de dólares en ventas.
Si esa cantidad deja de cruzar la frontera norte, como está sucediendo a partir de esta semana, tras el anuncio del gobierno estadounidense, el material tendrá que canalizarse por diversas vías, ya sea al mercado nacional, al de Sudamérica o donde se pueda.
“En tanto sale del país, la dinámica lógica es que se ajusten los precios porque los productores estarán padeciendo una crisis muy dañina, pero el mercado local se beneficiará en cuanto a que habrá material más barato para la obra”.
En ese contexto, Romero David recalcó que la postura de la cámara acerera y las principales industrias del insumo es que esta semana ya no enviaron nada a EUA, porque dentro de su escenario se vislumbra también la posibilidad de que se dé marcha atrás al anuncio presidencial.
Y es que la experiencia con el presidente Trump es que un día dice una cosa y al otro día se retracta, de tal manera que la crisis de los productores podría ser una lamentable eventualidad.
En ese contexto, el presidente de CMIC dijo que localmente hay preocupación por los resultados electorales del 1 de julio, pues a partir del día siguiente se empezarán a definir nuevos rumbos y hay incertidumbre sobre en qué sentido serán.

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