Saúl Alejandro Flores

En varias ocasiones hemos jugado o participado en dinámicas como el teléfono descompuesto, lo que nos ha permitido saber la importancia del lenguaje, aunque a veces lo olvidemos y sigamos incurriendo en los mismos vicios de la comunicación que han propiciado la desinformación, cuyos resultados inevitablemente son siempre lamentables.

En el sector agua los problemas por falta de comunicación no son ajenos, son parte del problema, ya sea desde la falta de un lenguaje y canales propicios entre todos los actores, instancias y mecanismos operativos y de decisión en el sector hídrico, hasta la falta de información basada en datos confiables que nos reflejen el estatus correcto y real de los problemas, o de circunstancias que si nos son atendidos de manera oportuna se convierten en problema.

Esta columna la comenzaré partiendo desde el aspecto de la información del agua, porque lo que debería ser un sistema de información del agua presenta sesgos y defectos que han impedido el tomar decisiones adecuadas, y al hablar de un sistema de información no me refiero solamente a la adopción de un software, sino a la creación de un mecanismo y herramienta administrativa que por supuesto recurra y tenga como apoyo el software. O banco de datos, porque un sistema de información no debe arrojar sólo datos, sino un estatus del sector.

Un sistema de información del agua debe contar con toda aquella referencia a fuentes de agua, precipitaciones pluviales, cuerpos de agua superficiales o subterráneos, cauces, clima, infraestructura, obra, inversiones, programas que se están ejecutando sean federales o estatales, proyectos, información demográfica y disponibilidad, uso de suelo, factibilidades, entre otras cosas.

Pero a su vez, no sólo se necesita ese software que debe tener otros componentes más, en el párrafo anterior sólo cité los más conocidos, retomando mi cuestionamiento, es que esa información debe obedecer a una política de captura, uso y difusión, esta última debe ser de carácter público del conocimiento de todo ciudadano o usuario del agua, porque sería parte o uno de los componentes relevantes para hablar de una verdadera cultura del agua, como lo he dicho en otras ocasiones en este espacio, que nos permita alejarnos de la ñoñez de los programas de cultura del agua existentes.

Ahora bien, un sistema de información debe ser a su vez un subsistema de un esquema o columna vertebral de una política hídrica como también lo he repetido al hablar de un sistema estatal del agua que cuenta con subsistemas de planeación, financiero, de infraestructura, para empezar, porque si se tiene correctamente articulados estos subsistemas se estaría garantizando una verdadera política hídrica y dando un uso distinto a la información, que hasta el momento sólo se ven como un banco de datos por la miopía existente o una verdadera visión de lo que es y debe ser una política hídrica.

Por tal motivo hablé de los mecanismos y componentes de un sistema de información que como ya señalé debe ser público y principalmente amable, práctico y versátil de fácil comprensión para que a su vez se permita o facilite el realizar tareas más complicadas como son la toma de decisiones en los aspectos técnico, operativo y político. Porque imaginen simplemente, si no se sabe en dónde están las redes de agua potable por falta de un catastro de redes, con los problemas comunes en los municipios de que se abre una calle y se topan con una tubería, o no se sabe por dónde pasa y en qué puntos deben realizarse las reparaciones o detección de fugas. Así de simple, características de medidores, tipo de agua, la red de alcantarillado, bocas de tormenta, etc. Como lo mencioné, es importante el conocimiento de la ubicación de la infraestructura hidráulica, mismo criterio debe ser en el ámbito hídrico, inversiones, programas, proyectos, factibilidades, etc.

Ahora debo detenerme un poco en la siguiente reflexión que les compartiré y es que la ausencia de canales y mecanismos confiables y eficientes de comunicación acerca de los posibles problemas del agua propicia severos y auténticos problemas en muchos casos irreversibles. La falta de información adecuada por supuesto genera conflictos, no se sabe a veces la dimensión y alcance de sus efectos y consecuencias. Por ello, el compartir conocimientos sobre el agua, previo a la toma de decisiones, permitirá alcanzar, entre otras cosas, la tan mencionada en los discursos actuales y de moda al hablar de gobernanza hídrica, en pocas palabras, es importante buscar a través de la sensibilización del problema, no sólo con datos sino con acciones.

No debe pasarse por alto que también al hablar de un sistema de información del agua se debe tener un sólido sustento y adecuación de los instrumentos legales y administrativos desde una ley de agua pertinente y actual con sus correspondientes reglamentos, hasta un programa sectorial, mejor conocido como programa hídrico. Además, cuando se habla de buscar la seguridad hídrica como alternativa para garantizar los recursos a futuro es importante en este apartado establecer condiciones óptimas y confiables para el acceso a la información en la sociedad. La información técnica debe convertirse en información social para una buena toma de decisiones, eso es compartir la información hacia la sociedad. Esto va más allá de compartir bases de datos, porque el problema es mayor si existe una actitud negativa de todos los actores al asumir su correspondiente corresponsabilidad. Amables lectores, estas serían posturas que sugiero y que pueden garantizar que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

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