Noé García Gómez

Y en esta temporada electoral ya surgió la ocurrencia, hoy está de moda hablar de “frentes” personajes y dirigentes de partido hablan de la conformación de frentes de partidos, el Frente Amplio Opositor, el Frente Amplio Democrático o simplemente el Frente Amplio, personajes de varios partidos entraron en esta moda conceptual.
Ellos mismos son los encargados de explicar –sin que nadie se los pida– y desmentir los objetivos de la intención de sus frentes, dicen que no son para hacer frente a López Obrador, ni tampoco se están constituyendo para sacar al PRI de Los Pinos. Ante esto es prudente preguntarles a los partidos ¿la forma en como plantean “el frente” es la correcta? Lo digo porque pareciera reducirse a un juego de sumas, restas, porcentajes y posiciones; en síntesis el pragmatismo por delante, es necesario precisar qué es pragmatismo, la definición en el diccionario es: “Tendencia a conceder primacía al valor práctico de las cosas sobre cualquier otro valor”. Ahora la enciclopedia de la política define al pragmatismo político en “una moderna versión de la vieja fórmula maquiavélica de que el fin justifica los medios. Con frecuencia los políticos “pragmáticos” incurren en el oportunismo, por su desmedido afán de alcanzar resultados prácticos. Es, para decirlo con palabras del filósofo estadounidense William James, “volver la espalda a los principios y el rostro a los fines”.
El espíritu de la ley en el caso de las alianzas tiene un objeto programático y de gobierno, esto es, que los partidos que pretenden coaligarse tienen que poner a discusión su visión de gobierno, la coincidencia en el programa y en buena medida su coincidencia ideológica en temas trascendentes.
Hoy creo que lo anterior está muy alejado de la realidad.
Es preciso recordar en el lustro pasado alianzas entre dos ideologías políticas distintas se justificaban con el objetivo de alcanzar la alternancia en territorios donde sólo había gobernado un partido, ese objetivo se anteponía a los principios y valores divergentes de la oposición PAN y PRD; Otro ejemplo son, las históricas alianzas PRI con el PVEM y/o Nueva Alianza, donde la utilidad del primero para los segundos es solamente en posiciones, y la de los segundos al primero es su servilismo. La realidad es que a una década de estos experimentos electorales y diversas gubernaturas ganadas en este tipo de alianzas, ninguna, pero ninguna ha sido el eje central la visión de gobierno.
Además creo importante lo siguiente, si en verdad quisieran hacer una coalición con visión de gobierno, no se tendrían que esperar las elecciones, el PRD en Aguascalientes y a nivel federal tiene la oportunidad de generar una agenda legislativa y de gobierno en común. ¿Para qué esperar? ¿Por qué no se sienta el diputado local del PRD con legisladores del PAN y trazan temas de manera preferente? Cediendo y ganando, como lo es la política, no estando en oposición per se.
Finalizo pensando que, si una sociedad se comienza a alejar de sus valores, principios y ética, esa sociedad, sin duda, se encuentra en crisis. En la clase política es lo mismo, si la mayoría de sus políticos se alejan de valores éticos y principios morales, están en un abismo obscuro que por sus responsabilidades se llevarán por delante a la sociedad que dicen representar y gobernar.

Me declararía simpatizante de una amplia alianza de gobierno que busque componer el rumbo de Aguascalientes, donde las fuerzas políticas pusieran en la palestra su proyecto de Estado, que dieran a conocer qué de esas plataformas que registraron ante el órgano electoral, en cuantos ejes coincidieron, cuáles dejaron fuera y el porqué.