El ser humano no está estático, por naturaleza es inquieto, dinámico, emprendedor, siempre busca crear y hacer algo para sí o para los demás, por consiguiente, el mundo competitivo mexicano debe actuar de manera paralela y dar el siguiente paso en materia salarial, dejando atrás el gancho de atraer la inversión por los bajos ingresos que reciben los trabajadores.

De ninguna manera es un secreto que los capitales extranjeros se arraigan en el país por las retribuciones que recibe el personal en general – incluidos mandos medios y hasta directivos -, que en comparación con lo que ganan sus homólogos de los países industrializados, principalmente de Estados Unidos y Canadá, es una verdadera bofetada, ya que en la mayoría de los casos llega a ser ocho veces más.

Está en lo cierto el máximo dirigente sindical de la entidad, José Alfredo González, al citar que los bajos salarios no es propio de una empresa ni de Aguascalientes, sino de todo México, “por ser el atractivo de cómo se promueve el país en la captación de inversiones”, por lo que se pronunció por un cambio y “de pensar en otros mecanismos a nivel general, para que el país deje de ser uno donde se tienen los salarios más bajos de América Latina”.

Aseguró que la industria automotriz local “es en donde se tienen los salarios mejor pagados” del estado, lo que seguramente que así es, el único pero es que comparativamente con lo que las mismas empresas pagan en su país se origen hay un abismo, por lo que los mexicanos están muy lejos de igualarlos.

Como diría el clásico, tu boca es medida, si ya saben cuál es el problema y cómo puede resolverse, pues en las agrupaciones gremiales está impulsar un verdadero cambio, que sin llegar a la discordancia se logre un avance sustancial en esa materia.

Al menos en Aguascalientes ya se cumplió – y con creces – tener personal altamente calificado, que fue una de las primeras exigencias de las firmas allende las fronteras, por lo que es justo que así como hay una corresponsabilidad en la mano de obra se refleje en la paga.

Una luz vacilante se vislumbró durante las pláticas para la firma del T-MEC, el nuevo tratado de libre comercio de América del Norte, al exigir Estados Unidos y Canadá una mejoría en todos sentidos para los trabajadores de México, principalmente en materia salarial y respeto a su libertad de elegir a sus líderes sindicales, pero a la hora de “aterrizar” los acuerdos sólo quedó el de los sindicatos, por lo que el alza económica seguirá dependiendo de la buena voluntad de los patrones.

Que los guías demanden un cambio en ese sentido no significa caer en el choque abierto, ni que se genere una cascada de huelgas, porque esto afecta más al trabajador, ya que el empresario, cuando se siente acorralado simplemente junta sus bilimbiques y se va a otra parte, entonces hay que actuar con inteligencia hasta alcanzar los fines.

Está claro que el país depende de los capitales, sean nacionales o extranjeros, por lo tanto hay que armonizar cautela y firmeza hasta lograr los propósitos. Dejar atrás eso de que “así ha sido siempre” y diseñar otras estrategias para la revisión de los contratos.

NO ENTIENDEN

El juego de la monturita sigue en todo su apogeo en el comité estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que un día estrena dirigente y al siguiente lo destituyen, sin que los militantes sepan a ciencia cierta quién lleva el mando. Así ha sido desde noviembre de 2018 y no se vislumbra un arreglo entre las tribus.

Con su actitud contradicen lo que ordenan los altos mandos, entre ellos el coordinador de los diputados federales Mario Delgado, que en la primera asamblea de la asociación nacional de líderes de la 4T exhortó a tomar conciencia del trabajo que desempeña el máximo jefe del organismo y que hoy despacha en Palacio Nacional.

Como es común en todas las organizaciones políticas, en Morena recuerdan que el enemigo está afuera y que en el caso particular hay una embestida feroz de la oposición, que aún no digiere haber sido desplazada, por lo que busca por todos los medios perjudicar lo que hace la administración federal.

Delgado les recordó a los morenistas que tienen todo para seguir adelante con el proyecto, sólo hace falta que trabajen con ahínco y hacer propios los logros que, asegura, ha tenido este gobierno, principalmente las reformas legislativas que impulsa y que desde su punto de vista equivalen a una nueva Constitución.

A nivel local hay ausencia de unidad, de escuchar las exhortaciones que se hacen desde la capital del país, no hay coherencia con las reflexiones que les hacen, por lo que la disputa por el liderato lleva 15 meses sin que alguien logre unificar criterios, o al menos que fije una postura.

Este mismo año o a principios del siguiente será la elección de candidatos a diputados federales por los tres distritos, lo que lejos de ser una razón más que suficiente para apaciguar los ánimos, es un acicate en todos aquellos que quieren quedarse con la silla, ya que – suponen -, les dará una ventaja para encabezar una de las fórmulas.

El mayor problema que hay es que a nivel nacional tampoco existe unidad, al haber varios grupos que disputan el control, lo que se refleja en esta entidad, pero con mayor intensidad por lo que se ha vivido en los últimos 15 meses.

Contrario a esa situación, en el Partido Acción Nacional empiezan a cerrar cicatrices, luego de los desencuentros que han tenido en los últimos meses entre los dos palacios, lo que supone que llegarán a las internas con un cierto grado de unidad para enfilarse a conservar las tres diputaciones, lo que no debe haber  mayor dificultad si se tiene en cuenta que la oposición está diluida y quien podría ser contrapeso (Morena) no logra salir del laberinto en que se metió.

Los tiempos se acercan y sólo el PAN ha mostrado algunos avances, que incluye el interés – no manifestado públicamente – de algunos de sus legisladores de ir por la reelección, lo que supone que podría significar un escollo, ya que otros cuadros se preparan para hacerse de esas posiciones, pero dependerá del manejo que tengan el comité estatal y los municipales para que no se rompa la unidad, que en estos caso es frágil ya que tratándose de esos lugares nadie frena sus impulsos.

PESE A TODO

Lo que sucede en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) es digno de un análisis a profundidad, ya que de la misma manera que el dirigente nacional no logra encontrar la fórmula para que se le mire como el mandamás, en la localidad siguen sin rumbo las actividades, con un comité estatal que dejó “morir” los comités municipales y pese a todo hay una militancia fiel que ha refrendado su presencia.

El pasado 19 de febrero se dio a conocer la confirmación del Instituto Nacional Electoral (IFE) sobre la membresía de todos los partidos políticos y en la cual el PRI, aún cuando no logró acreditar los 6 millones 546 mil 560 mil miembros que decía tener, al quedar en 1 millón 587 mil 242, de cualquier manera es el instituto político que mantiene el mayor número de militantes.

En segundo lugar quedó el PRD con 1 millón 250 mil 034 y le pasó lo mismo que al tricolor, que tenía inscritos 5 millones 030 mil 034. En la tercera posición se ubicó PVEM con 460 mil 554, en cuarto sitio Morena con 278 mil 332, en quinto el PT con 249 mil 384, en sexto el PAN con 234 mil 450 y en séptimo Movimiento Ciudadano con 229 mil 474.

El piso que fijó el INE para que los partidos con acreditación nacional mantuvieran el registro fue de 233 mil 945 militantes, por lo que salvo Movimiento Ciudadano, todos superaron el mínimo, sin embargo en términos totales significan poco más de cuatro millones de los 90 millones inscritos en el Padrón Electoral que manifiestan públicamente su filiación política, por lo que algo tienen que hacer los partidos para atraer la atención de los ciudadanos.

Así mismo, es importante destacar que unos son los militantes y otros los simpatizantes, estos últimos votan por algunas siglas pero no pertenecen al partido, de ahí la diferencia que hay en cuanto a la membresía efectiva partidista y los sufragios en la jornada electoral constitucional, situación que obliga a los partidos a trabajar más intensamente para cautivar el interés colectivo.