Los trabajadores del INEGI se sienten burlados por la institución; a sus compañeros de informática los despidieron con la promesa de que serían recontratados, vía outsourcing, con mejores condiciones laborales.
A pesar de que esa modalidad entró en vigor el primero de agosto, es decir, hace prácticamente un mes, se esperaba que los trabajadores continuaran bajo el nuevo esquema, pero a la fecha, alrededor de 200 están desempleados.
La empresa Novutek, contratada por el Instituto Tecnológico de Sonora, y éste a su vez por el INEGI, no ha cumplido con lo pactado; argumenta que el propio INEGI no ha firmado el convenio respectivo, por lagunas administrativas y en consecuencia, los “corridos” no han ingresado a nómina y por tanto, no les han pagado, lo que les resulta desesperante porque “no viven de aire”.
Además, cuestionan que Novutek no tenga oficinas en Aguascalientes y que la información que hasta ahora han tenido, la reciben por correo electrónico; no han tenido contacto personal con algún directivo.
Los trabajadores en activo recomiendan a sus compañeros no dejarse sorprender, y no firmar renuncia alguna, con la promesa de que serán contratados, porque no hay tal.
Temen que lo mismo suceda en otras áreas de la institución, por lo que a partir de esta mala experiencia, ante cualquier situación irregular acudirán ante las autoridades laborales.
Los empleados se han abocado a la conformación de un bloque para proteger a la comunidad INEGI, y evitar que por intereses extraños de unos cuantos, se deteriore el prestigio de la institución.
“Se vive un clima de zozobra en la institución, que parece no importarle a los directivos”, señalaron los integrantes de un grupo de afectados que vino a esta Redacción y se identificó plenamente.