Juan Raúl Rivera
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- El Atlas no conoce aún en este Apertura 2018 al invitado de honor en el futbol, tal y como lo describió el uruguayo Eduardo Galeano: el gol.
Han pasado ya cinco fiestas y ese invitado se ha negado a hacerse presente. Anoche, se volvió a aferrar para no hacerse notar en el marcador y los Zorros perdieron 1-0 contra el Morelia. Cinco fechas sin gol, con ideas grises y un panorama incierto.
Con dos puntos, los Rojinegros registran el peor inicio bajo la gestión de Grupo Salinas, la cual llegó a la administración en noviembre del 2013. Aquella promesa de tener un equipo protagonista, sigue en el aire. El Atlas mostró buenas cosas a cuenta gotas, no convence a su afición.
Octavio Rivero en el eje del ataque ha sufrido bastante. Es claro: no tiene una mente fresca y decide mal. De Ricardo Álvarez y Andrés Andrade el nivel que han mostrado deja mucho qué desear, ambos no pesan en la cancha; les falta chispa y hasta el momento mucho cariño por la camiseta rojinegros.
En ganas y con una estrategia carente, así se resume lo que ofrecieron los Zorros anoche. Preocupante. Tuvo que venir desde el banquillo Brayan Garnica para generar la jugada más peligrosa del partido, tras mandar un centro que remató Juan Pablo Vigón apenas fuera de la meta de Sebastián Sosa.
Los seguidores buscaron a un culpable, y encontraron en el presidente Gustavo Guzmán a su mejor blanco para desahogarse. “Fuera Guzmán”, se escuchó en varias ocasiones en el Estadio Jalisco. Al que no mencionaron fue al presidente deportivo Rafael Márquez, quien tiene apenas semana y medio en el cargo de manera oficial.
El descalabro a manos del Morelia, cobró factura con el gol de Irven Ávila, quién anotó al minuto 10, tras aprovechar un desconcierto en la defensa. Uno más, como ya es costumbre en este campaña.
Lo peor de todo para la causa atlista, es que se enfila a la cita del Clásico Tapatío del próximo viernes contra las Chivas, sin conocer la victoria y sin anotar un solo gol, teniendo el martes ante el Puebla la oportunidad de componer lo registrado, tal y como lo encargó el histórico Alfredo el “Pistache” Torres.