No cabe duda que los Golden State Warriors han dado un pase gigante para ser los campeones de la NBA por segundo año consecutivo, tras arrancar con dos victorias en las finales de la mejor liga de baloncesto del mundo. Los Warriors se han mostrado en otro nivel que los Cavaliers, con base a una banca profunda que le da rotación y respiro a las estrellas del equipo. En el primer juego, un error increíble de J.R. Smith dejó a Cleveland sin la oportunidad de ganar el encuentro mientras que en el segundo partido, Stephen Curry estuvo intratable y anotó un récord de 9 triples para encaminar a su equipo a la segunda victoria de la serie.
Solamente no hay que olvidar algo y es que LeBron James es experto en remontar series que van en su contra, el más claro ejemplo son las finales del 2016 cuando se enfrentaron estos mismos equipos. Los Warriors ganaban la serie 3-1 y cuando se esperaba que se coronaran fácilmente, LeBron y los Cavaliers lograron hacer lo que nunca en la historia había ocurrido, darle la vuelta a una serie que se encontraba con ese déficit de desventaja. Ahora con la serie 2-0, los Cavs recibirán a Golden State el día de mañana para buscar su primera victoria de las finales.
Si hay una clave para Cleveland es la defensa. Esta fue la llave que consiguió eliminar a los Pacers y a los Celtics, limitar a los rivales a pocos puntos para poder ganar el partido encabezados por LeBron James, el equipo de Cleveland tendrá que encontrar la manera de parar a Curry, Durant, Thompson y compañía para volver los encuentros más cerrados, sin permitir que los Warriors hagan magia en la duela y pongan en aprietos la serie por el campeonato. Lo único seguro es que nunca hay que dar por vencido a “The King”.