David Reynoso Rivera Río

Han transcurrido casi doce días desde el cierre parcial del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica y, al momento de redactar el presente artículo, siguen sin llegar a un acuerdo sobre el presupuesto del país vecino los legisladores demócratas y los republicanos. Lo anterior, ya que los opositores demócratas han rechazado la propuesta del presidente Trump que supera los 5,000 millones de dólares para construir su anhelado muro fronterizo con nuestro país.

Paradójicamente el denominado “shutdown” nos parece algo inaudito a los mexicanos que no concebimos los alcances de un ejercicio de esta magnitud; sin embargo, quisiera aprovechar el espacio para comentar algunos puntos de las implicaciones del cierre.

Desde 1980, según fuentes del Servicio de Análisis del Congreso de los Estados Unidos, los cierres gubernamentales no excedían en promedio los 5 días; sin embargo, en 1995 durante el gobierno del demócrata Bill Clinton se superaron los 20 días y según las declaraciones del propio Trump, se avecina un cierre largo como el de hace más de 20 años.

El ‘shutdown’ obedece a un mecanismo legislativo que opera desde hace más de cuarenta años y ha cerrado las operaciones gubernamentales en más de veinte ocasiones. Se tiene registro que el primer cierre tuvo lugar en el año de 1976; sin embargo, hasta unos años después, el fiscal general Benjamín Civiletti realizó  una interpretación más estricta de la norma denominada «Antideficiency Act», misma que prohíbe a las agencias federales continuar su funcionamiento en ausencia de una aprobación presupuestaria para evitar gastos excesivos en la asignación de fondos y, con ello, evitar también la malversación de los recursos públicos. Siendo así que también dicha normatividad permite ciertas excepciones sobre algunos servicios bajo emergencias de seguridad o protección de propiedad.

Ahora, el gobierno norteamericano se encuentra en un cierre parcial, y aunque pareciere poco creíble a pesar de que el partido del presidente Trump cuenta con la mayoría en el Congreso, únicamente se han aprobado algunos aspectos del presupuesto y los rubros pendientes son los pretendidos para la Agricultura, así como las cuestiones relacionadas con Justicia, el Departamento de Estado, el Tesoro, y la  Seguridad Nacional.

Actualmente continúan en operaciones algunos de los principales programas federales sobre pensiones y atención médica, al igual que el Ejército y la Marina, la Patrulla Fronteriza, la Guardia Costera, el Poder Judicial y algunas otras dependencias; sin embargo, cuando el gobierno decide cerrar operaciones, en primera instancia cierra temporalmente algunas oficinas y se estima ha perjudicado a unos 800,000 de los 2.1 millones de trabajadores federales que no cobrarán mientras se mantenga esta situación y están a expensas de la aprobación de un presupuesto.

El líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer ha mencionado en varias ocasiones que los demócratas no están dispuestos a destinar tantos recursos a la construcción de un muro, aunque sí están dispuestos a aprobar fondos con el fin de implementar tecnología que genere una mayor seguridad en la frontera. Mientras tanto, habrá que darle seguimiento al tema y de aprobarse el exorbitante presupuesto para el muro deberemos estar atentos a las reacciones que esto pueda tener por parte de nuestro nuevo gobierno, así como sus implicaciones en la economía mexicana. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un muy feliz año.

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