Ayer se dio inicio a la segunda ronda de los octavos de final, los partidos de vuelta ya nos dejan a los 8 que seguirán vivos en el torneo más importante de clubes a nivel mundial, y en el Old Trafford casa del Manchester United se vivió una de las sorpresas más grandes de esta temporada. En el partido de ida el marcador se quedó inmóvil y un par de roscas indicaban que todo se definiría para el día de ayer en Inglaterra. Cualquier gol del Sevilla obligaría a los Red Devils a ganar el partido pues el gol de visitante le favorecía al equipo español.
Debido a esta situación del gol de visitante, los locales tomaron las riendas del partido, teniendo la mayor parte del tiempo la posesión del balón y buscando crear peligro en la cabaña de Sergio Rico, sin embargo, aunque tenían la pelota no podían generar ocasiones claras de gol ante la buena defensa del Sevilla que no daba espacios. Los más insistentes por las bandas eran Rashford y Lingaard que intentaban servir balones a Lukaku que no encontraba posición de remate cómodo, ni la magia de Alexis Sánchez podía aparecer para hacer daño, era el Sevilla en la contra los que tenían más opciones, pero fallaban el último toque y no terminaban las jugadas.
Fue hasta la segunda parte que vinieron las emociones pues al 47 Correa se enfilaba para enfrentar A De Gea, pero el marfileño Eric Bailly realizó una barrida impresionante para quitarle la oportunidad al delantero del Sevilla. El juego se hizo de ida y vuelta, los dos equipos intentaban anotar, fue hasta el 74 cuando Ben Yedder que ingresó de cambio recibió el balón dentro del área y sacó un derechazo de billarista que se coló abajo a la izquierda de De Gea para abrir el marcador y obligar a los ingleses a anotar dos goles en quince minutos. Casi inmediatamente después al 79 tras una peinada en tiro de esquina el francés Ben Yedder tocó su segunda pelota de cabeza para marcar el segundo y lapidario para los ingleses ante la impotencia de De Gea que no podía evitar la caída de su marco.
Al 83 Romelu Lukaku remató de tijera un tiro de esquina en las barbas de Rico para descontar el marcador, era muy tarde y la sorpresa sevillana se consumó, haciendo que por primera vez en la historia de la Champions League el equipo de Sevilla llegue a cuartos de final.