Saúl Alejandro Flores

En diversas ocasiones hemos escuchado y leído referencias, boletines de prensa y en los informes de gobierno acerca del cumplimento de algunas metas en que se habla de que Aguascalientes ha logrado un lugar privilegiado en diversos temas, como pueden ser educación, empleo, desarrollo, etc. Sin embargo, en materia hídrica no podemos presumir lo mismo, si bien tradicionalmente se encuentra según lo ha venido reportando el “cubo del agua” y los resultados de las encuestas de INEGI, que publican que Aguascalientes se encuentra sobre la media nacional, además sobre el 90 por ciento en coberturas de agua potable, alcantarillado y saneamiento.

Eso en el rubro de los servicios, aunque esto presentaría algunos aspectos a los que he referido en otras ocasiones en este espacio, como el hecho de que para INEGI la cobertura de agua potable comprende hasta la que es abastecida por pipa y no tanto por toma domiciliaria, porque en los padrones basta con que haya un toma afuera de la vivienda, para considerarla como cobertura; en el tema del drenaje que no es lo mismo que alcantarillado, se considera al espacio en que se puede verter agua que ha sido usada, no en la red de alcantarillado, basta con que sea arrojada a una acequia, fosa séptica, barranca o algo similar, y en el tema de saneamiento con que el agua ingrese a una planta de tratamiento sin ahondar en si fue bajo parámetros de norma, lo cual sería recomendable y válido.

Lo mismo sucedería con el abastecimiento de agua potable que para hablar realmente de calidad es que el abastecimiento fuera por toma domiciliaria, incluso diversas tomas en la vivienda, que más que drenaje se tuviera alcantarillado, para que el agua residual pueda ser conducida a un proceso de tratamiento a través de la red y en cuanto al saneamiento, el que la plantas de tratamiento de aguas residuales en efecto realicen su proceso que garantice que el agua tratada cumple con los parámetros establecidos por las Normas Oficiales Mexicanas, eso ya sería suficiente.

Ahora bien, en lo que el estado de Aguascalientes quiere manifestar como encontrarse en uno de los primeros lugares, realmente los criterios que así lo pretenden hacer destacar dejan lagunas que son difíciles de defender. Debo aclarar que con ello, no pretendo denostar sino que se refuercen las políticas en materia de calidad de los servicios de agua, porque en esa medida se garantizaría lo que se ha denominado como sustentabilidad y por supuesto mejorar la calidad de vida.

Pero ahora, como he titulado esta columna, el reto del agua es enorme y requiere más que infraestructura de servicios, ya que lo que Aguascalientes requiere es crear un modelo de gestión hídrica que en efecto lo ubique como el Estado y región incluso ciudad con modelos de vanguardia y efectivos en gestión del recurso agua.

Se puede aspirar para que en un futuro inmediato se logre encabezar titulares de prensa y los mensajes gubernamentales demostrando que Aguascalientes dejó de agotar sus acuíferos, que es un modelo mundial en gestión hídrica, que además haya generado esquemas y mecanismos, o dicho de otra manera, modelos propios de gestión, eso es posible y en ese tema poder ser primer lugar firme en algo real y palpable, no sólo en cuadros que cumplen una función de modelos ya agotados en los informes gubernamentales.

Es preciso recordar que esto no es por jactarse o cuestión de vanidad por ser el primer lugar, sino porque ese primer lugar garantizaría la supervivencia, garantizaría el futuro de la habitabilidad de la región y que Aguascalientes no sea en algunas décadas la ciudad que presente mayores índices de emigración, porque hay que recordar que existe un factor que puede acelerar esa proyección y es el tema del cambio climático.

Cierto que a veces este tipo de comentarios suena apocalíptico y catastrofista, pero el escenario actual, real y futuro no es alentador y la única manera de disponer de agua en el futuro presentaría altos costos por proceder de trasvases, siempre y cuando procedan porque los altos niveles actuales de movilización social y el deterioro de las acciones que emprenden las instituciones gubernamentales pueden impedirlo, porque es importante precisar que las instituciones no tienen desgaste sino las personas que las encabezan, precedidas por problemas de corrupción, licitaciones de dudosa legalidad, escaso compromiso con el ciudadano o gobernado.

También quiero precisar que en el tema de gestión me refiero a todos los usos porque pareciera que solamente me estoy centrando en el uso público urbano, porque el mayor consumo de agua, sabido por la mayoría, es el uso agrícola y para hablar de un modelo óptimo de gestión integral del recurso hídrico debemos considerar y ser vanguardia en el uso agrícola, que la productividad no sea el pretexto, porque esa considerada productividad sacrifica la sustentabilidad y agota el agua.

Lo mismo aplica para el uso industrial que demanda para sus procesos de nuevas modalidades y que en las empresas medianas y pequeñas se vean abastecidas por los organismos operadores, que ahora tendrán que afrontar un nuevo esquema jurídico de la concesión al desaparecer la figura de la asignación tal como lo plantea la iniciativa de la Ley General de Aguas, por eso insisto que Aguascalientes debe reinventarse en la gestión y administración del recurso hídrico y ahora sí, poder presumir que es primero en ese apartado y definitivamente esa será una acción que permitirá que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com twitter: @saul_saalflo

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