En una convocatoria ciudadana prácticamente inexistente por parte de la organización Cimientos del Magisterio, apenas medio centenar de personas marcharon anoche por el centro citadino para manifestar simbólicamente que la seguridad yace en un ataúd, ante la incidencia creciente de actos delictivos que afecta a los diversos sectores de la sociedad.

Sin embargo, al llegar frente a los Palacios de Gobierno y Municipal, los manifestantes reclamaron a ambas autoridades una actuación decidida, para recuperar la paz y la tranquilidad de la ciudad y en cada uno de los habitantes del municipio capital y de todo el estado de Aguascalientes.

Francisco Flores Flores, dirigente de Cimientos de Magisterio, recalcó que la seguridad en Aguascalientes ha sido víctima de arteros ataques a la población; “la seguridad en el municipio y en el estado ha sido lesionada severamente en múltiples ocasiones cuando se roban las baterías de los vehículos, cuando se meten a los hogares y no sólo hurtan los aparatos, sino también la tranquilidad”.

Frente al medio centenar de personas que marcharon por la avenida Madero desde el Sindicato Ferrocarrilero hasta la Plaza de la Patria, se cargó un ataúd simbolizando la muerte de la seguridad pública en Aguascalientes, porque no es tolerable la ocurrencia de los robos bancarios o en la vía pública, así como asesinatos diversos en la entidad.

Por ello, en esta marcha al son de los silbatos y la tambora se enterró la seguridad pública, “porque no existe, y esto se hará con alegría porque también la sociedad se encuentra viva, trabaja en un empleo honrado y dispuesta a resolver estos problemas que requieren de la colaboración de todos, y de este modo resucitarla para disfrutar de la paz y la armonía en la ciudad capital”, enfatizó el dirigente magisterial de los ex trabajadores de la educación.

Por su lado, el manifestante Fernando Canchola aseveró que el 70% de la población en el país ha cambiado sus hábitos de vida para salvaguardarse de cualquier hecho delictivo. Además, el sistema penitenciario gasta más de 50 mil pesos por año por cada reo, lo que resulta superior a la inversión pública en materia de educación.

Por ello, pidió a las autoridades invertir más en seguridad pública, en comprar patrullas y sobre todo en más elementos que ayuden a patrullar las calles, pero sobre todo en subsanar la extrema pobreza que se vive en el país, donde los programas sociales no han funcionado para resolverla y tampoco para amainar la inseguridad en la entidad y en toda la nación.

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