Es inmoral e inhumana la separación de familias migrantes en la frontera con México, la separación de los niños de sus padres es contraria a nuestros valores católicos y es lacerante ver cómo los menores se mantienen en jaulas, como si fueran animales.

Así lo dijo el P. Carlos Alvarado Quezada, quien al parafrasear al Papa Francisco, destacó que el populismo no es el mejor camino para arreglar los problemas mundiales sobre la inmigración.

Debido a las críticas mundiales por su política de “tolerancia cero”, a la que condenó, es del conocimiento público que el pasado miércoles Donald Trump, firmó una Orden Ejecutiva para poner fin a la separación de las familias en la frontera, sin embargo, las que ya fueron apartadas, ahora viven el drama de que los papás no saben donde quedaron sus hijos y éstos, desconocen el paradero de sus padres.

A quienes se encuentran en esta situación, les recomendó acercarse a las parroquias a pedir ayuda, éstas les darán acogida y los orientarán en su situación.

“Lejos de rechazar a las personas que huyen de la violencia o que buscan una mejor calidad de vida, hay que recibirlas, ayudarlas, cuidarlas, acompañarlas y, luego, ver dónde colocarlas”.

Apenas se celebró la Jornada Mundial del Refugiado, y Estados Unidos respondió con el enjaulamiento de niños, separándolos de sus padres.

“Nosotros queremos caminar con todos aquellos hermanos y hermanas nuestros, especialmente con los niños, niñas y adolescentes que, por diversas razones en su lugar de origen, necesitan huir a veces junto con sus padres, y otros solos”, comentó.

Es difícil que una persona refugiada o en busca de este status migratorio, pueda hablar abiertamente de su situación; esto hace todavía más doloroso el sufrimiento que padecen; las barreras del lenguaje son evidentes.

“Como Iglesia nos sumamos al llamado a vivir la cultura del encuentro desde las parroquias, e invitamos a todas las personas de buena voluntad a participar en el desarrollo de esta cultura que humaniza, permite la unidad familiar y el desarrollo integral de cada persona”.

Finalmente, dijo que es necesario que todos seamos conscientes de la realidad de los hermanos refugiados no sólo fuera de México, o de personas que vienen a nuestro país.

“Hay que mirar bien a todas partes y a todos nuestros hermanos, especialmente a quienes, en nuestro país y fuera de él, buscan el refugio necesario”.