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Agencia Reforma

SYDNEY, Australia.- George Pell se convirtió en el clérigo de más alto rango de la Iglesia católica en ser acusado de abuso sexual a menores.
La Justicia de Australia declaró culpable al Cardenal George Pell de agredir sexualmente a dos monaguillos de 13 años de edad después que el religioso fuera nombrado Arzobispo de Melbourne en 1996.
Pell, ex jefe de la Secretaría de Economía del Vaticano y ex asesor del Papa Francisco, fue denunciado en 2015 por primera vez por un ex integrante del coro de la ciudad australiana, quien habló por primera vez de los abusos cometidos en la Catedral de San Patricio.
Según las denuncias de una de las víctimas -una de ellas murió en 2014- el religioso le obligó a hacerle una felación. Además, atacó sexualmente a otro de los monaguillos.
«Al igual que muchos sobrevivientes, me ha llevado años entender el impacto en mi vida», dijo una de las víctimas de Pell.
El jurado emitió su veredicto en diciembre tras un juicio de cuatro semanas, pero la decisión se mantuvo hasta ahora en secreto porque Pell debía enfrentar un segundo juicio por el presunto asalto contra menores durante la década de 1970. Esos cargos fueron finalmente retirados.
El Cardenal, de 77 años, enfrenta una condena de hasta 50 años de prisión en la audiencia que se iniciará mañana. Sus abogados reiteraron su inocencia y anunciaron que apelarán la sentencia.
Pell fue convocado en 2014 por el Papa para sanear las finanzas del Vaticano, y fue considerado como el tercer funcionario de la Iglesia. Sin embargo, su carrera se ha visto afectada, en primer lugar, por las afirmaciones de que había encubierto el abuso sexual infantil por parte de sacerdotes y, más tarde, las que lo señalaron como abusador.
Finalmente, en diciembre, fue despedido como jefe de finanzas del Vaticano y de un consejo de nueve cardenales que lo asesora en la reforma de la Administración de la Santa Sede, mejor conocido como C9.
En junio del año pasado, el Papa le otorgó un permiso de ausencia a Pell para poder defender de las acusaciones de delitos sexuales que pesaban en su contra en Australia.
Pese a la alargada sombra de acusaciones que arrastraba, fue él a quien Francisco eligió para reformar las finanzas.
La declaración de culpabilidad, que fue adelantada por fuentes anónimas a The Washington Post a finales del año pasado, fue confirmada la misma semana en la que Francisco concluyó una histórica cumbre de líderes católicos para dialogar y hacer frente a la crisis de abusos sexuales que afronta la Iglesia.
A pesar de que se presentaron varias medidas como análisis psicológicos a los futuros seminaristas y apoyo a las personas abusadas, el grupo de víctimas que se reunió en Roma calificó las sugerencias como flojas y se mostraron decepcionados por los pocos cambios sugeridos por la Santa Sede.