Saúl Alejandro Flores

 

Continuando con el tema de la seguridad hídrica que comencé la semana anterior, daré seguimiento a los aspectos que se desprenden de los párrafos que seleccioné, recordando a ustedes que son un muestreo del propio Programa Nacional Hídrico y que no debemos perder de vista lo que he señalado en este mismo espacio, ya que la propia Ley de Planeación lo establece en su artículo 32 que en el momento en que un programa sectorial es publicado por el titular del ejecutivo, en este caso el presidente de la República, este instrumento se vuelve obligatorio para todas las administraciones públicas.

En este caso el tema de garantizar la seguridad hídrica es obligatorio a pesar de que existan algunos vacíos y que la seguridad hídrica sea vista más como un tema de abastecimiento que como un tema de saneamiento, de conservación y preservación del recurso hídrico, incluyendo el preponderante papel que le dan como un requisito necesario de la seguridad alimentaria, que como he cuestionado también en colaboraciones anteriores se convierte en una trampa, porque en aras de producir y ganar dinero se gasta más agua, bajo el argumento de cubrir las necesidades alimenticias, cuando el problema real es el modelo económico de distribución y comercialización de recursos alimentarios. Más aún el problema se centra en la exageración de que la seguridad hídrica está contaminada con la visión antropocéntrica.

Les pido amables lectores que repasen la lectura de mi artículo de la semana pasada para que al mirar los párrafos seleccionados del PNH, comprendan la relación con los comentarios que realizo en la colaboración de hoy, partiendo de que en efecto la visión ha sido corta, y los efectos por los defectos en la administración del agua y de una gestión del recursos hídrico magra, es lo que entre otros aspectos ha mermado la perspectiva positiva que pudiera esperarse de una política hídrica, aunado a lo que he denominado como una legislación del agua “deshidratada”, a lo que se adiciona la ausencia de marcos regulatorios. La visión de la administración el agua ha sido de corto plazo, porque se ve desde la perspectiva económica de producir ahora y el futuro ya dirá. Cuando se debe ser exigente de producir ahora y en el futuro seguir produciendo sin mermar la disponibilidad y la calidad del agua; se reconocen la sobreexplotación, sobreconcesión y contaminación y la falta de control en la política y procesos referentes a la concesión y asignaciones, la deficiente supervisión, por aferrarse a modelos de trabajo del pasado y no apoyarse en la gobernanza.

Se reconoce la sobreexplotación de acuíferos y su panorámica dramática con la sexta parte de los acuíferos de un universo de más de 600 a un segmento de más de 100 sobreexplotados, pero que a su vez resulta paradójico que no parece haber nada para frenar esa merma, y peor aún, vale la pena decir que esos casi cien acuíferos sobreexplotados son aquellos cuyo estudio se ha terminado y publicado en un decreto en el Diario Oficial de la Federación, ¿Qué es a lo que me refiero? Que existen otros acuíferos más sobreexplotados pero aún no son públicos porque sus resultados aún no se publican y deben pasar un proceso largo, es decir no nos reflejan la situación actual -el hoy- nos refleja el escenario de algunos pocos años atrás, en que fueron realizados los estudios y mediciones que permitieron estimar el nivel y situación de cada acuífero; por lo tanto es obvio que el nivel al día de hoy debe reflejar un descenso o afectación en su equilibrio mayor al de la fecha del estudio (primer momento) y de la fecha de publicación (segundo momento).

Además, en el tema de la seguridad hídrica el propio PNH refiere a la deforestación, cambios de uso de suelo, crecimiento y urbanización que en diversas ciudades y Aguascalientes no es la excepción, en donde grupos inmobiliarios y las élites locales ponderan el vender, tener más ganancia, y el agua no importa, no llegan a la comprensión del problema, ni sus soluciones, sólo buscan ganancia, sólo les importan algunos mecanismos para poder obtener derechos de agua y poder fraccionar, lo demás está lejos de su comprensión e interés.

Otro aspecto en realidad grave, es el cambio hidroclimático, asociado a la sequía que suele afectar la región y como apartado o componente de una política hídrica debe considerarse, no sólo a la disponibilidad sino por los efectos que el aumento de temperatura genera en la evaporación y consumo de agua, tanto en el sector agropecuario, como industrial o doméstico.

Después de esta letanía, les pregunto a mis amables lectores si consideran que con base en los elementos que se desprenden de un documento oficial, puede decirse que se está haciendo una política hídrica, y que además se abona en apegarse a los lineamientos que dicta la seguridad hídrica, me atrevo a adelantarme a su respuesta y estoy seguro que dirán que no, que estamos distantes en lograrlo o tan siquiera en dar los primeros pasos, más allá de un documento o del discurso político.

Puede apreciarse que el reto es mayor y cada vez se convierte en un enorme boquete que debe llenarse y cubrir, porque el agua escasea y se convierte en un tema precisamente de seguridad, véase como hídrica o nacional, que al momento de escasear generaría inestabilidad social, política y sobretodo en una alteración de efectos irreversibles sobre el ambiente. Repito debe revisarse la visión de infraestructura de abastecimiento por una visión de administración y gestión integral que incluya abastecimiento, saneamiento y preservación del recurso, abriendo pautas para regenerar y establecer un ciclo hidrológico del agua, más allá de aquel esquema romántico que veíamos en nuestra niñez denominado “el ciclo del agua” que es inexistente, algo así como los cuentos de hadas y princesas, y que al despertar a la realidad las agresiones van más allá de dragones. La siguiente semana continuaré con otros aspectos más sobre este tema de la seguridad hídrica, no sólo desde la perspectiva nacional sino regional y local; porque como cada semana les digo mis queridos lectores, debemos construir acciones tendientes a que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios. [email protected] twitter:@saul_saalflo

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