Aguascalientes ocupa el segundo lugar nacional en acoso cibernético de mujeres, con un 23.4%; le antecede Veracruz, con el 25.6%, que es la mayor incidencia.

En México, la población de 12 a 59 años de edad estimada por la última Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las TIC en Hogares 2017 (ENDUTIH), es de 84.5 millones de personas.

De ese total, 73% utilizó Internet en cualquier dispositivo en los últimos tres meses. De la población usuaria de Internet, 16.8% declaró haber vivido, en los doce meses previos al levantamiento del Módulo sobre Ciber-acoso (Mociba), alguna situación de acoso cibernético por las que se indagó, siendo ligeramente mayor para mujeres (17.7%) que para los hombres (16%).

Los adolescentes y jóvenes son los más expuestos: uno de cada cinco usuarios de 12 a 29 años, señalaron haber vivido algún tipo de ciber-acoso.

Por entidad federativa, la mayor prevalencia de ciber-acoso se registró en Tabasco, con un 22.1%, seguido de Veracruz, Zacatecas, Guanajuato, Aguascalientes e Hidalgo, tanto en hombres como en mujeres.

Las situaciones experimentadas con mayor frecuencia por la población que ha vivido ciber-acoso fueron recibir mensajes ofensivos (40.1%), ser contactados mediante identidades falsas (31.4%) y recibir llamadas ofensivas (27.5%).

Las mujeres están más expuestas a sufrir dos tipos de situaciones: insinuaciones o propuestas sexuales con 30.8% declarado por ellas, contra 13.1% de los hombres; y recibir fotos o videos de contenido sexual con un 23.9% versus 14.7%.

El 54% de la población experimentó más de una situación de las diez consideradas por el módulo, mientras que el 46% experimentó sólo una de ellas.

En 58.8% de los casos de ciber-acoso no se identifica a las personas acosadoras, mientras que en 41.2% sí se logra determinarlo: personas con las que no existe una relación cercana, es decir, conocidas de poco trato o sólo de vista (46.4%); personas cercanas o en quien se pudiera estar confiando, como son los amigos(as) (32.7%), compañeros(as) de clase o trabajo (22.8%) y finalmente con los que tienen o tuvieron vínculos más estrechos como ex parejas o familiares (22.3%).

De la población que declara conocer el sexo del agresor, se identifica que en mayor porcentaje resulta ser un hombre, tanto para las mujeres como para hombres que declararon identificar al ciberacosador.

Los efectos que ocasiona son principalmente de enojo (66.9%), desconfianza (43.2%) e inseguridad (29.3%); y, de acuerdo a lo declarado solamente un 10.8% dijo no sentir afectación.

Finalmente, según los resultados se identifica que lo más frecuente es bloquear a la persona, cuenta o página; seguida de ignorar o no contestar; eliminar la publicación, el mensaje o video; y cambiar o cancelar número telefónico, cuenta o contraseña.