El decomiso de telas y ropa de contrabando en territorio estatal, la semana pasada, no es novedoso ni debería ser el único porque durante años Aguascalientes ha sido una de las vías para surtir ropa de dudosa procedencia y muy barata a Villa Hidalgo. Así lo señaló a El Heraldo el presidente de Cetec, José de Jesús Martínez Marmolejo,
“Lo raro es que no aseguren más producto en tránsito y que no lo detecten en el mercado local, donde la competencia desleal de los productos legales y de calidad contra prendas de ínfimo precio nadie la nota, más que el consumidor pero no lo cuestiona porque siempre se va por lo más económico”, agregó.
Es una situación que durante años ha golpeado muy fuerte al sector formal de la industria textil y de la confección, que sigue siendo un importante generador de empleo y pilar de la economía estatal, pese a la lucha que ha librado contra el contrabando, la mínima calidad, la ropa de segunda mano y las prendas robadas.
En entrevista, el líder empresarial estimó que tras el aseguramiento de una cantidad importante lograda la semana pasada, “seguramente por un golpe de suerte”, los cargamentos ilegales van a disminuir, porque históricamente así ha sido.
“Cuando se difunde un golpe contra este tipo de delincuencia, los grupos que lo llevan a cabo actúan con mayor cautela, toman otros caminos, se blindan más para no ser detectados, pero esto nunca lo han podido frenar”, lamentó.
En ese contexto, Martínez Marmolejo dijo que si alguna autoridad, como Profeco, se decidiera a comparar precios y calidad, encontraría que muchas prendas similares contrastan severamente porque mientras las que se expiden en la economía formal respaldan cada peso cobrado, incluyendo la utilidad, otras apenas cubren el costo del material o incluso lo dan más barato.
Eso sí debería llamar la atención, pues entonces quien da barato debería mostrar la factura del producto que vende más barata de lo que cuesta hacerlo y en su caso explicar la razón de ello; “seguramente resultaría robado”, acotó.
Es como los huachicoleros, dijo, venden el combustible por debajo del precio establecido por las gasolineras y eso no puede ser otra cosa más que una acción ilegal.

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