“Hay que descubrir que ser feliz no es tener una vida perfecta…”
“La felicidad no la dan las cosas materiales, hay que reflexionar en lo verdaderamente importante y dejar de quejarnos por lo que no tenemos”, recomendó el Obispo José María de la Torre Martín, al ejemplificar que es más importante la armonía familiar, que frecuentar el restaurante de moda o estrenar ropa de marca.
Al parafrasear al Papa Francisco, destacó que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, un camino sin accidentes, trabajos sin cansancio, ni relaciones sin decepciones.
“Ser feliz no es sólo valorizar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza; no es conmemorar el éxito, sino aprender lecciones en los fracasos; no es tener alegría con los aplausos, sino tener alegría en el anonimato”.
También, dijo que ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones y periodos de crisis; es dejar de ser víctima de los problemas y volverse actor de la propia historia; es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida; es no tener miedo de los propios sentimientos; es tener coraje para oír un “no”.
Asimismo, expresó que la felicidad consiste en tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta; es tener madurez para decir ‘me equivoqué’, tener la osadía para decir ‘perdóname’ y tener la capacidad de amar y decirlo.
José María de la Torre explicó que “hay que descubrir que ser feliz no es tener una vida perfecta, sino usar las lágrimas para regar la tolerancia; usar las pérdidas para refinar la paciencia; usar las fallas para esculpir la serenidad. Sin importar credo o la religión, hagamos un momento de meditación u oración por la paz”.

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