Sergio Cuevas Ávila
El Heraldo

La devoción al Cristo Negro del Encino se remonta al Aguascalientes del siglo XVIII, cuando la Familia Flores Alatorre-Pérez Maldonado mandó hacer un exvoto, es decir, una pintura de agradecimiento al Señor del Encino por haber permitido salir viva de una mastectomía a la señora Josefa Pérez Maldonado, destacó el coordinador técnico e investigador del Centro INAH en la entidad, Cristián Medina.
Entrevistado por El Heraldo en torno a su conferencia titulada “La devoción de la Familia Flores Alatorre al Señor del Encino en 1777. El exvoto Pérez Maldonado”, en ocasión de la “Trianada”, que es parte de la fiesta que se realiza al Señor del Encino durante los 13 primeros días de noviembre en que se lleva a cabo su fiesta como santo patrono del Barrio de Triana en Aguascalientes, Cristián Medina estableció que esta pintura que se mandó hacer en 1777 por esta familia, no sólo permite ubicar la devoción del Cristo Negro para dicha época, sino también de una serie de personajes históricos y devociones religiosas que, teniendo como pretexto la devoción al Señor del Encino, permiten conocer por medio de una mirada general, el Aguascalientes del siglo XVIII.
Explicó que dicho exvoto permaneció en el Templo del Encino por lo menos hasta mediados del siglo XIX, cuando se le pierde la pista hasta que aparece en la colección de exvotos de Frida Kahlo, misma que lo regaló a André Bretón para que formara parte de una exposición sobre México en París, de donde pasó por donación al acervo del Davis Museum at Wellesley College en Massachusetts, en donde permanece hasta la actualidad.
Indicó que el exvoto es meritorio, no sólo por ser la primera evidencia física de una mastectomía en México, o por lo menos la más antigua que se conoce hasta la actualidad, sino por la serie de personajes y devociones que muestra en su composición y su relación con diferentes aspectos espirituales e históricos del Aguascalientes del siglo XVIII.
Detalló que el exvoto tiene como personaje principal al Señor del Encino junto a la Virgen del Pueblo, una pequeña Inmaculada Concepción, el patrono del Pueblo de San Marcos, pero a su lado se pueden ver otras imágenes como la Virgen de la Merced, San Antonio de Padua, San José y San Francisco de Asís, devociones muy arraigadas en el Aguascalientes de aquella época y que se veneraban en los diferentes templos que existían en la población.
Dentro de los personajes históricos, el exvoto da cuenta del cirujano que realiza la intervención; del esposo de doña Josefa, don Nicolás Flores Alatorre; de un religioso del Convento de San Diego y de dos frailes juninos, que eran habitantes del Templo de San José, los cuales asisten como enfermeros; además de hijas y sirvientas de la enferma.
Finalmente, puntualizó algunas conclusiones relacionadas con la importancia del Señor del Encino y la Familia Flores Alatorre para aumentar su devoción no sólo por medio del exvoto, sino de la contracción del templo dedicado a dicho Cristo, mismo que fue promovido por Vicente Flores Alatorre, miembro de la familia en cuestión y párroco de Aguascalientes.