En estos tiempos donde la expectativa de vida es de 78 años de edad, se recomienda realizar estudios de laboratorio, como biometría hemática, perfil bioquímico, hemoglobina glicosilada (herramienta muy valiosa para la detección de diabetes), perfil de lípidos, examen general de orina y de heces fecales.
El coordinador estatal del Programa de Salud en el Adulto y el Anciano del ISSEA, Jairo Marentes Betanzos, también recomendó estudios como electrocardiograma y prueba de esfuerzo, radiología de tele de tórax y ultrasonido (ecografía) de abdomen, así como pruebas de función respiratoria (espirometría).
Asimismo, es importante la valoración por el área de nutrición (dada la incidencia de obesidad en nuestro medio) y la evaluación por especialistas en otorrinolaringología y oftalmología.
A partir de los 45 años se recomienda realizar estas evaluaciones cuando menos cada tres años; después de los 45, cada uno o dos años, para lograr detectar oportunamente y sobre todo tratar adecuadamente las enfermedades que no presentan síntomas, ya que pueden causar daños irreversibles, difíciles de controlar y con tratamientos costosos.
El especialista dijo que siempre será conveniente tener un estilo de vida saludable, mismo que inicia con una alimentación balanceada, un plan formal de acondicionamiento físico y evitar el tabaquismo, ya que es uno de los factores que más influyen en el desarrollo de las enfermedades de tipo cardiovascular.