La fiesta continúa alrededor de la vuelta de la final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors, ya que se tenía previsto jugar el encuentro el día de ayer por la tarde, pero nuevamente la Conmebol decidió posponer el juego hasta nuevo aviso, por la situación de violencia que se vivió el pasado sábado cuando los xeneizes intentaban ingresar al estadio, sufriendo ataques a su camión que fue impactado por piedras además de que algunos jugadores sufrieron heridas o fueron alcanzados por gas lacrimógeno.
Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol dio el anuncio de que la final no se jugaría como se encontraba previsto. Los argumentos más fuertes del directivo fue que no hay una igualdad deportiva que les permita competir en iguales condiciones a los dos conjuntos ya que los jugadores de Boca siguen perjudicados por los sucesos de violencia. Las dos directivas de los equipos parece que quieren ganar limpiamente el campeonato por lo que llegaron a esta decisión, aunque la directiva de Boca habría intentado cancelar el encuentro de forma definitiva y por reglamento llevarse la copa debido a que River era el encargado de la seguridad del equipo.
Al respecto del tema el presidente del equipo de Boca, Daniel Angelici aseguró que después de analizar la situación no quiere exponer a su equipo, argumentando que no se encuentran físicamente bien. El técnico xeneize Guillermo Barros Schelotto también dio algunas palabras diciendo que sus jugadores se encuentran tocados, al igual que él. Schelotto comentó que las últimas horas han sido realmente preocupantes y estresantes para toda la institución. Será el próximo martes cuando las directivas de ambos equipos se reúnan con los altos directivos de la Conmebol en Asunción para determinar la nueva fecha de la final, en los próximos días se sabrá qué pasa con este penoso suceso.