Esa parece ser la exclamación del ingeniero geólogo Arturo Sotelo Rodríguez, que por casi treinta años ha insistido en que la ciudad capital puede sufrir un movimiento telúrico de consecuencias, al encontrarse asentada en un espacio propicio para este tipo de fenómenos, algo que se vivió hace unos días, que aún cuando fue leve el movimiento dejó viviendas agrietadas y un susto para quienes vivieron el momento.
En un programa de radio calificó de neófitos a funcionarios estatales y municipales, lo mismo que a los ingenieros civiles y arquitectos, que sin los conocimientos suficientes declararon que fue algo pasajero, por lo que no había razón para que hubiera alarma entre la población.
Arturo Sotelo es, por decirlo así, la “oveja negra” en la investigación que tienen lugar sobre las fallas geológicas, por lo que las autoridades se niegan a recibirlo y cuando tiene la oportunidad de presentar sus investigaciones no se le da seguimiento, sin embargo, lo anotado recientemente le da la razón y bien harían en ambos palacios al conocer sus puntos de vista y que sean analizados por conocedores de este asunto, inclusive invitar a investigadores de la UNAM y el Politécnico para que den su opinión, con lo que habría la solidez necesaria para llevar a cabo las acciones que correspondan.
Lo más importante que hace el Comité Interinstitucional de Fallas Geológicas y Grietas del Estado es actualizar el atlas respectivo, porque, según el titular de la Seguot, Armando Roque, se pretende informar “oportunamente” la ruta de las fallas y en su caso, las ramificaciones que se detecten.
La cuestión está en ir más allá y quedar prevenidos de lo que pueda ocurrir, no ahora ni mañana sino a futuro, con lo que se podrá evitar o mitigar una contrariedad y es algo que ha venido estudiando Arturo Sotelo.
Lo que ocurre no es, de ninguna manera, algo nuevo, tan es así que a mediados del siglo pasado el famoso Dr. IQ preguntó en su programa radial que transmitió desde aquí, que cuál era la “ciudad hueca” y como nadie supo responder al final dijo que era Aguascalientes, que en el aquel tiempo se creía que las grietas y fallas eran parte de los túneles o pasadizos que periódicamente se descubrían en alguna vivienda o en un baldío.
Se tiene documentado que en el estado hay 220 fallas y 24 grietas con una longitud de 315.6 kilómetros. Pasan por 2 mil 528 inmuebles, de los cuales 1,864 están afectados por las fallas, 306 dañados no atribuibles a las fallas y sin daños 358.
Esta situación se registra en casi todos los municipios. En Aguascalientes son 75 fallas y cinco grietas; Rincón de Romos presenta 25 fallas y tres grietas; Pabellón de Arteaga, 36 fallas y cinco grietas; Cosío, 16 fallas y cinco grietas; Asientos, tres fallas y cinco grietas; Jesús María, 47 fallas y seis grietas; San Francisco de los Romo, 12 fallas y una grieta, y Tepezalá, cinco fallas y dos grietas. Calvillo, San José de Gracia y El Llano no presentan fallas ni grietas.
Aunque las leyes estatales y municipales prohíben construir sobre el recorrido de una falla o grieta, es difícil predecir el aparecimiento posterior de alguna falla en donde ya está edificado, por lo que tendrán que aplicarse modelos constructivos similares a los que ya operan en la capital del país.
Si el geólogo Sotelo tiene décadas de lanzar la voz de alerta, es tiempo de que dejen de hacer oídos sordos y conozcan qué plantea, con lo que juntamente con lo que tengan otras instancias se pueda atender ahora, un problema que pueda surgir.

NEGOCIO REDITUABLE

Desde los tiempos bíblicos se tenía al Díos Baco como uno de los principales invitados a cualquier festejo, porque sin él no había ambiente, algo que hasta la fecha sigue haciéndose, por lo que el supremo gobierno de todo país y reino sabe que ahí está una mina de oro que nunca se acaba, a través de los impuestos y cobros que aplica, muy por encima de cualquier otro negocio que tiene una inversión superior.
El municipio de Aguascalientes registra casi 900 mil habitantes, por lo que es normal que entre las actividades comerciales tenga un número elevado de lugares donde se vende y consume bebidas alcohólicas, que es aprovechado por las autoridades locales para obtener ingresos más allá de los normales, cuestión que se debe a que sobran personas que desean abrir un negocios de estas características.
Para ello tiene 4 mil 500 licencias reglamentadas divididas en 57 modalidades y que operan en distintos rumbos, principalmente en la zona Centro (Venustiano Carranza, Moctezuma, Madero, Zaragoza, Nieto y Hornedo, entre otras), lo mismo que en avenida Luis Donaldo Colosio, Las Américas y Alameda.
Para tener derecho a este tipo de negocios hay que pagar, por apertura, 170 mil 237 pesos para un merendero; bar, 177 mil 509 pesos; cabaret de primera, 221 mil 840 pesos; cabaret de segunda, 189 mil 351 pesos; cabaret de tercera, 158 mil 274 pesos; cantina 124 mil 248 pesos; centro nocturno 207 mil pesos; bar y centro nocturno, 377 mil 103 pesos.
De igual forma, en un hotel con restaurante-bar 377 mil 103 pesos y hotel con bar y discoteca 288 mil 417 pesos. En plaza de toros y espectáculos públicos con aforo hasta por 21 mil personas 221 mil 348 pesos y con aforo hasta por 5 mil personas 70 mil 055 pesos; salón de baile con espectáculo 422 mil 253 pesos; palenque con espectáculo 251 mil 444 pesos y venta de cerveza, cerradas en negocios, 11 mil 116 pesos.
Nadie escapa de pagar lo que impone el Gobierno Municipal, por lo que en centros de apuestas, por cada mesa de juego debe pagarse 21 mil 840 pesos y 10 mil 920 pesos por cada maquinita; estadio para futbol con venta de cerveza, 313 mil 048 pesos; estadio de beisbol profesional con venta de cerveza, 191 mil 623 pesos; carreras de vehículos motorizados Nascar o similar en el Óvalo de Aguascalientes, 319 mil 372 pesos.
Lo descrito es sólo una parte de los gastos que deben hacer los interesados, porque viene el acondicionamiento del local, el mobiliario, la compra de enseres, contratación y pago de personal, etc., sin embargo es un negocio muy perseguido, lo que demuestra que mientras existan consumidores habrá quién arriesgue su capital y que por regla general, casi todos permanecen en el lugar o se mueven a otro, pero no claudican.
Es indudable que la deidad mitológica del vino sabe repartir sus favores a quienes promueven su veneración, por lo que hay quienes tienen dos o más negocios dedicados a esa supremacía, no obstante lo que tenga que gastar cada año para la renovación de la licencia o permiso.

LO TIENE EN ASCUAS

Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que está en desacuerdo con que estados y municipios paguen por el apoyo y los servicios que aporte la Guardia Nacional en los lugares donde vaya a operar, para el presidente municipal de Jesús María, Ags., Noel Mata Atilano, terminará el desconcierto hasta que se publique la ley de este organismo, que en la propuesta enviada al Senado aparece con esa obligación. Es un problema económico que, de darse, impactará los ingresos del lugar, por lo que está a la espera de que se elimine ese apartado de la iniciativa.