Mediante el sacramento del bautismo que recibió de manos del representante de Cristo en la tierra, el pequeñito Miguel Alexander Martínez Paredes se convirtió en sacerdote, profeta y rey.
El acto sacramental fue enmarcado por el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en presencia de Salvador Martínez Zermeño y Concepción del Carmen Paredes, padres del niño, y sus padrinos, Laura Elena y José de Jesús Paredes Villalpando.
Con unas significativas palabras, el siervo de Dios ungió a Miguel Alexander con el santo crisma y el óleo de los catecúmenos con lo cual en el cielo fue reconocido como hijo del Padre Divino.
Familiares y amigos del recién bautizado lo acompañaron en este importante evento, por cuyo motivo fue preparada una convivencia en su honor.