Abel Barajas
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 30-Ene .- Anunciado como el mayor aseguramiento de bebidas alcohólicas adulteradas en la historia, 14 meses después de la incautación la Procuraduría General de la República (PGR) levantó esa medida y devolvió todos los productos, porque no hay norma que fije los límites de material extraño en esos productos.
La PGR determinó el no ejercicio de la acción penal en la averiguación previa 1348/UEIDAPLE/LE/2/2015 y desaseguró un millón de litros de alcohol que fueron retenidos el 8 de octubre de 2015.
En esa fecha el Gobierno federal anunció el aseguramiento de las bebidas y la empresa Club Vinícola Club Cuarenta y Cinco, en Iztacalco, y el entonces titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), Mikel Arriola, afirmó que el volumen equivalía al consumo total nacional en un 15 de septiembre.
Pero el mes pasado la PGR archivó el caso en definitiva y devolvió las bebidas y la empresa, porque concluyó que no existe una norma de la Secretaría de Salud que fije los límites permisibles de material extraño en bebidas alcohólicas intermedias, es decir, que no están terminadas ni listas para el mercado.
Enrique Ostos Garza y Gerardo Ostos Rincón Gallardo, abogados de la empresa, confirmaron que a fines de diciembre su cliente ya tomó posesión de sus instalaciones y sus productos.
Las actas de verificación sanitaria y de prácticas de higiene de la Cofepris, en las que se basó su denuncia ante la PGR, acusaron al fabricante de no comprobar el uso adecuado del etanol en el proceso de elaboración de las bebidas y, por tanto, se presumía una adulteración.
“Dadas las condiciones sanitarias del establecimiento, las cuales dieron pie a la suspensión de actividades, se presume la contaminación”, se señala en la averiguación previa iniciada el 7 de octubre de 2015.
Como resultado de lo anterior, en la investigación se llevaron a cabo varios peritajes para analizar sustancias extrañas que pudieran haber contaminado a los productos, según indican documentos ministeriales.
La empresa presentó los estudios del Centro de Control Total de Calidades, un laboratorio certificado por la Asociación Mexicana de Regulación, donde concluye que los productos “no presentan ninguna materia extraña en su interior”.
La PGR concluyó en uno de sus dictámenes que no había ninguna sustancia tóxica ni peligrosa para el organismo “diferente a la composición inherente (propia) de las bebidas alcohólicas cuestionadas”.
Conforme al expediente de la PGR, la Cofepris aplicó una Norma Oficial Mexicana ajena a las bebidas alcohólicas para analizar y justificar la inmovilización de los más de un millón de litros de bebida.