Se asomó la bravura y puso a todo mundo en su lugar

Por Alejandro Hernández R.
Fotos: Enrique de Santiago S.

Gran momento de alegría vivimos quienes asistimos a la segunda novillada de la temporada; abrieron la tarde con el desfile de graciosos niñitos vestidos a la usanza española, seguidos de guapas jovencitas ataviadas con el clásico vestido de holanes, para en seguida darle alegría y vistosidad al bailar un pasodoble, ante la algarabía de un público que hizo el enésimo lleno en el graderío del coso San Marcos.
Bien, esta tarde se han lidiado 6 astados de San Martín, que al final dieron diferentes matices; llenado desde los dos primeros con gran fondo de calidad, nobleza y bravura, pasando por el tercero bravo con los montados, al igual que sus dos hermanos anteriores, terminado corto por el izquierdo, siendo premiado con el arrastre lento, sin merecimiento. En tanto el cuarto, de bella lámina, muy armónico, ha tenido un estupendo estilo, mientras que los dos últimos fueron los más complicados, sin dejar de pelear con bravura ante el caballo. Aunque al sexto no lo pudimos ver claro.
Actuaron los novilleros José María Hermosillo vestido de grana y oro (al tercio y oreja); el también de esta tierra, Diego San Román, de nazareno y negro (al tercio y palmas) y cerrando la tercia, Juan Pedro Herrera, de azul y negro (vuelta y palmas).
Por ser novillero con mayor tiempo y también más experimentado de la tercia, el paisano José María Hermosillo, se ha llevado el mejor lote, ya que su primero, un novillo con bravura buena, le permitió pegarle algunos muletazos, donde se lució el espigado torero, pero faltándole algo a la faena, quizá y primordial, ponerse a la distancia justa para poder torear y ligar los pases; como ocurrió al final de la faena, cuando por fin encontró el sitio correcto, ligando los mejores pases con la izquierda, respondiendo con fuerza el respetable. De no haber fallado con las espadas, bien merecía una oreja. Terminó saludando en el tercio.
Con el cuarto -otro estupendo novillo, de claro estilo, pero con bravura-, le hizo una faena, con pases templados pero con muy poca conexión con la parroquia. Sin embargo, a base de ir toreando, poco a poco le fue tomando el ritmo a su enemigo, para ser jaleado con fuerza por el respetable, y como matara al primer viaje, le cortó la oreja, la única del festejo, convirtiéndose en el triunfador de la tarde.
A Diego San Román, también con buena percha, se ve que le gustan las emociones fuertes. Es un muchacho con buena planta, valiente, estando muy a gusto en la cara del toro -como en su primero, un estupendo novillo al que toreó por redondos de vuelta entera, sin reponerse-, llegando a ahogar al estupendo novillo, dándole más de ochenta muletazos, llegando con fuerza a un público sorprendido por el valor del muchacho, que al final de cuentas no logró redondear su larga labor, al fallar con la toledana. Saludo en los tercios.
Con su segundo, quinto de la función, de nuevo se lo pasó por la faja, enredándose con él propiamente, pero sin darle la distancia que a gritos pedía el novillo. Sin embargo, él se empeñó en torearle en cercanías, sin reponerse, sólo girando en la pierna de la salida, y aun así, el público le aplaudió con bastante generosidad. Escuchó palmas.
Del segundo coterráneo nuestro, Juan Pedro Herrera, tercero en el cartel, yo no sé si llegará a ser un torero destacado, pero lo que sí me queda claro, es su gran afición, su desmedida decisión y sus grandes riñones que tiene. Vaya, porque después de esos impresionantes volteretones que se llevó…
Desde cuando intentó quitar en el primero de la tarde, quedando inerte en la arena, y después los sufridos en sus novillos correspondientes, uno de ellos cuando el novillo se lo pasó de un pitón a otro, levantándole del piso para darle otra refriega mas, no, así no se puede; y mas decidido ir de nuevo a la cara de sus enemigos, a los que toreó por momentos con buenos procedimientos, dejó de evidencia lo poco toreado que está. Le hace mucha falta que los empresarios, éstos o los otros le den oportunidad de explayarse para ir cuajándose como torero. Terminó dando una vuelta al ruedo mientras en el otro escuchó palmas, poniendo así el punto final a esta segunda novillada, resultado el triunfador, José María Hermosillo.
Para el próximo domingo se anuncia a José Miguel Arellano, alternando con Juan Pablo Herrera y Ricardo de Santiago, con novillos del Garambullo.