El amor y el mutuo entendimiento que compartieron en el noviazgo, fueron las cosas que motivaron a Juan Antonio Becerra Vázquez y María Fernanda Villalobos Macías, para tomar la más importante de las decisiones.
Puntuales a su cita de amor llegaron a la Casa de Dios, Juan Antonio y María Fernanda, quienes eligieron la capilla de San Juan Pablo II para intercambiar votos matrimoniales.
Familia y amigos muy cercanos a la pareja, fungieron como testigos del amor que ambos profesaron, especialmente sus respectivos padres; por parte de él: Juan Becerra Ávila y María Guadalupe Vázquez Gallo; por parte de ella: Jaime Villalobos Cortez y Gloria Leticia Macías Franco.
Al final, el sacerdote oficiante otorgó la bendición a los nuevos esposos, quienes partieron rumbo a su viaje lunamielero.