Saúl Alejandro Flores

Amables lectores como ustedes ya lo saben en anteriores colaboraciones en este espacio he comentado sobre el alto riesgo en la disponibilidad del agua que es crítico, puede pensarse que el agua no se acaba como mencionó el Vicepresidente de la Asociación Mexicana de Hidráulica Ing. Marco Alfredo Murillo Ruiz en una conferencia la semana pasada, quizás no al grado de que no haya una gota, puede haber agua pero su calidad si estaría afectada para el consumo humano, así como su distribución y abasto sí sería un problema mayor en la región, el sufrimiento de mermas es indiscutible.

Semanas anteriores les he comentado que la hidráulica debe ser un apoyo importante, pero urge tomar acciones respecto a la gestión y administración, pues por ejemplo en la región la fuente principal de abastecimiento es el acuífero y éste presenta un abatimiento considerable, imaginen ¿qué podría pasar en la calidad de agua con mayor presencia de las denominadas aguas fósiles? o bien recordarán que hace un par de años, en este espacio les mencioné, que un acuífero no es un aljibe grandote sino un ecosistema oculto a la vista de todos, que tiene vida, no sólo es un depósito de agua, sino en él hay vida, flora y fauna, ¿cuáles serían las implicaciones sobre la calidad del agua en caso de afectar ese ecosistema? ¿Se imaginan? por ello, es importante ya no revisar, sino transformar de manera radical los modelos de gestión y administración del agua.

También por ello es de suma importancia analizar el tipo de agua que se reinyectaría al acuífero, no puede ser cualquier agua que haya pasado por un proceso en una planta de tratamiento, sino requiere ciertas especificaciones que sólo nos podría determinar un monitoreo comparativo como primer paso.

La otra puede decirse como lo han expresado algunos especialistas que en el sur de México hay agua en exceso y que la transportemos, pero se imaginan amables lectores el alto costo en la infraestructura y el transporte, les diré que el gobierno mexicano no cuenta con capital para inversión de tal magnitud y que la única posibilidad sería que empresas muy grandes y consorcios internacionales construyan esa infraestructura y por supuesto llevarían la concesión en la extracción, potabilización, conducción y abastecimiento, ¿les parece sensato este esquema queridos lectores?, ¿les gustaría ser abastecidos con agua de Tabasco o de algún lugar de la costa del Pacífico? por así decirlo, que también requiere una potabilización por ser agua que puede presentar intromisión salina, y residuos de hidrocarburos en una generalidad, o de donde se imaginen, ¿han pensado en la magnitud de los costos?.

Me atrevo a aseverar que este tema ya lo visualizaron los grandes consorcios internacionales y realmente créanme no estoy en contra de la inversión privada, de ninguna manera avalo discursos ramplones como los que condenan con su dedo flamígero y mesiánico el tema petrolero, pero nuestros marcos regulatorios son inexistentes y los pocos que hay son imperfectos, puesto que Aguascalientes esté en cero avance con una ley obsoleta y fuera de tiempo, con discusiones politizadas en una discusión tarifaria fuera de foco, que no ahonda en los temas, ni siquiera enuncia algo sobre la gestión adecuada o eficiencia, ni en los puntos delicados y sensibles en el análisis y propuestas de fórmulas de actualización en tarifas que realmente reflejen el costo y doten de eficiencia y calidad en los servicios.

Cómo podrán ver estamos desfasados y más grave aún no sólo en el abasto, ya sabemos que en el tema del tratamiento y reutilización estamos con muchos pendientes que permitan decir que hemos logrado la eficiencia y el cumplimiento de metas y objetivos, con plantas de tratamiento que se apagan por la noche y luego padecen la desestabilización, con esquemas y diseños obsoletos e imprácticos, con modelos de operación también desfasados por falta de conocimiento.

Pero algo que tampoco debe perderse de vista y lo he destacado en este espacio, se refiere a la alta movilización social en el tema de los trasvases, ¿de dónde obtendremos agua? ¿Cómo responderán las organizaciones sociales y comunitarias que se opondrán a que el agua depositada en sus terrenos sea trasportada a otro lugar?, o que se inunden pueblos para construir la presa que en efecto deja mucho dinero a grandes empresas, pero que provocará alta oposición, así como conflictos políticos y sociales.

En éste escenario ciudades como Aguascalientes pueden padecer problemas realmente serios, los actuales son destellos sutiles ante estallidos en el abastecimiento y racionamiento, con precios más elevados por lo que implicaría el transporte del líquido de lugares lejanos, no me asumo con actitud pesimista, pero la experiencia que se ha vivido con la concesión del servicio de abastecimiento de agua ha sido severa, con una mala imagen ante los usuarios, quejas del servicio y por otro lado, tampoco el municipio ha resultado beneficiado de manera satisfactoria y deseable como contraparte en la concesión de dicha figura. Partiendo de este supuesto, podríamos predecir sin temor a equivocarnos que el abasto de agua desde lugares lejanos puede ser una experiencia de fractura social y lucha de intereses, grupos y de una desinformación enorme fomentada por grupos que se quedaron en la ensoñación de algo que denominaron izquierda y que no aparece en la realidad, perdida en lucha de feudos y de escasos resultados sociales, no se diga ambientales, mucho menos sustentables.

Es momento mi muy estimado lector que cada semana me sigue, en ir pensando en cómo abastecer de agua, sin perder de vista la gestión y administración que a nadie ha parecido importarle, sobre todo evitar una madruguete de corporativos que ya visualizaron el negocio del abastecimiento y que bajo los esquemas existentes sería altamente lesivo para nuestro desarrollo. Por eso los invito a respaldar todos aquellos conceptos y agenda que contribuya a que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: [email protected] twitter: @saul_saalflo