Trece adultos mayores vestidos de negro toman los pasillos del Hospital General “Dr. Fernando Quiroz” y rompen la monotonía. Los pacientes se enderezan en sus camillas al oír “buenos días, alegría, buenos días al amor”.
Juanga revive en la voz del Coro de la Casa de Día del ISSSTE, que cada dos semanas comparte alegría en un hospital o un asilo.
Están convencidos de que la música sana y Juan Carlos Torres, director del hospital, les da la razón.
“Físicamente hace que se libere adrenalina, endorfinas, y eso, pues, también ayuda en la recuperación”, explica.
Mientras los médicos van y vienen, en Medicina Interna suena El Noa Noa.
Del Divo de Juárez, el coro pasa a Roberto Carlos y de Ginecología a Oncología.
Los pacientes parecen rezar, pero no, cantan: “Siempre soñé que tú vendrías a mí” y olvidan por un instante el miedo al quirófano.
“En un momento me van a operar. Estoy nerviosa, pero feliz con esto”, dice Macrina Ceja, de 73 años.
Del otro lado, Fernando Morales, quien a sus 67 años se estrenó como cantante, cuenta que el coro “es una catarsis”.
“Cuando estamos en la Casa de Día, las enfermedades las dejamos a un lado”, asegura Morales.
En 2014, el ISSSTE inauguró en la CDMX el primero de estos centros, para ofrecer un espacio donde adultos mayores pudieran aprender cosas nuevas, mantenerse activos y, sobre todo, prevenir la depresión que puede aparecer cuando se jubilan, explica Sandra Gobea, jefa del Departamento de Acción Social de la dependencia.
“Ahí se desahoga uno de todo”, dice Rosa María García, de 76 años.
Los centros ofrecen actividades como canto, rehabilitación, ajedrez, manualidades, clases de baile, tejido, pintura y gimnasia.
Así, con tiempo libre y sin horarios laborales ni hijos pequeños que cuidar, los adultos mayores se dedican a algo que les gusta y que nunca imaginaron hacer.
“Aquí aprendí a cantar. Siempre me gustó cantar, pero nunca pensé que lo estudiaría. El maestro tiene mucha paciencia para enseñarnos. Como no sabíamos nada, él nos enseñó desde cero”, destaca Teresa Rodríguez, de 65 años.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los adultos mayores que viven activamente presentan menores tasas de mortalidad por cardiopatía coronaria, hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes y depresión.
María Antonieta Hernández, de 68 años, comprobó esto cuando acudió con el coro al Hospital General Dr. Fernando Quiroz.
Mientras cantaba en los pasillos de la unidad médica, Arturo Castañeda, quien llevaba 10 días hospitalizado, se acercó a saludarla.
“Nos conocemos de años, años, años, por medio de la ópera”, explicó el hombre de 76 años, “me ha invitado al coro y a las actividades, pero no he podido asistir”.
Tras abrazar a su amigo, María Antonieta compartió: “Probablemente, por participar en estas actividades, ya sea de baile, de canto o cualquier otra actividad, tenemos un poquito más calidad de vida”, reflexiona.
A la fecha, el ISSSTE cuenta con 10 Casas de Día en el País, 2 en la CDMX, y el resto en Tabasco, Guanajuato, Tlaxcala, Morelos, Colima, Yucatán, Oaxaca y Zacatecas.