David Reynoso Rivera Río    

Según las leyes de la economía, se dice que a menor poder adquisitivo del salario hay una mayor desigualdad social, trayendo esto consecuencias paralelas como incrementos en la economía informal. Es imperativo que los salarios reales aumenten pero eso no se logra únicamente por decreto, para ello también se requiere que la economía crezca.

Nos encontramos frente a una oportunidad histórica aparejada de todas las reformas estructurales que se han planteado en los últimos meses, cuyos efectos estaremos comenzando a vivir a principios del año que está por comenzar. Lo anterior, me trae a la mente un principio económico que leí en alguna ocasión por parte de Henry Hazlitt, dado que se ha decidido considerar no únicamente los efectos inmediatos, sino los que se producirán a largo plazo por cualquier acto o medida política; calculando así las repercusiones de tal política, no sobre un grupo, sino sobre todos los sectores.

En nuestro país, si bien ya existía el derecho privado (regulando relaciones de igualdad entre particulares) y el derecho público (relaciones entre gobernantes y gobernados), fue necesario que a inicios del siglo XX, se reconocieran las garantías sociales al regularse las relaciones vulnerables mediante el derecho social. Las garantías sociales son el reconocimiento expreso en nuestra Constitución de que existen ciertos sectores en la sociedad que requieren una protección especial por su estado de vulnerabilidad, derivado de razones sociológicas o económicas, tal y como es el caso de los trabajadores frente a los empleadores o los campesinos ante los grandes terratenientes.

La figura del salario mínimo, como garantía social, se estableció como aquella cantidad que debe recibir en efectivo el trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo, misma que deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. En México, el organismo encargado de fijar los salarios es la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI), la cual tendrá en estos próximos días la labor de fijar los nuevos salarios mínimos para el año 2015 y asegurar la congruencia tanto en el monto de los salarios mínimos, como en los objetivos del mismo. El alcance de los salarios mínimos en México se encuentra delimitado actualmente en dos zonas geográficas que pueden estar integradas por uno o más municipios, de una o más entidades federativas, sin limitación alguna.

Considero que ha sido un acierto poner el tema sobre la mesa y sacar de la penumbra en que se encontraba el análisis profundo del salario mínimo y con él lo que viene aparejado: los demás derechos de los trabajadores, el sector social de la economía, el uso del salario mínimo como una unidad económica para la imposición de multas y otras cuestiones afines relacionadas con la justicia social. Existe un nutrido debate entre quienes proponen el incremento exponencial a los sueldos y quienes proponen únicamente el debido incremento que año con año se acostumbra de acuerdo a la inflación. Habrá que estar muy pendientes sobre el asunto, ya que será en los próximos días cuando sabremos hacia dónde se inclina un tema de vital importancia para nuestra vida económica diaria.

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