La vida es música, la música es vida. Y desde la infancia hasta la adultez, la música está presente.
Una persona es capaz de recordar un momento, incluso revivir emociones, con tan sólo escuchar una melodía.
La música activa una serie de procesos neuronales tanto del hemisferio derecho como del izquierdo. Y particularmente, en los adultos mayores, se convierte en un estímulo que los ayuda a ejercitar diversas funciones de su cerebro como la memoria, la atención, el lenguaje, la concentración, entre otras.
“Existen muchas actividades para la estimulación cognitiva, pero la música específicamente activa distintas áreas del cerebro como si fuera un gimnasio mental”, comparte la psicogerontóloga Bárbara Diego Pérez.
“Hay muchos ejercicios diseñados con música, lo ideal para los adultos mayores es que escuchen música relacionada con su identidad sonora (cúmulo de sonidos percibidos a lo largo de la vida)”.
Cuando una persona escucha las canciones que han formado parte de su historia puede recordar momentos y emociones de muchos años atrás, incluso décadas.
“Con la identidad sonora de cada paciente se obtiene una lista de su música favorita, entonces, con esa información se diseñan ejercicios y actividades que los ayude a estimular diferentes funciones cognitivas de manera adecuada, ya sea para prevenir o bien retrasar el progreso del deterioro cognitivo”, explica la fundadora y directora de Gericare, agencia de servicios de atención en la tercera edad.

MELODÍA PARA ESTAR BIEN
Al llegar a la tercera edad un gran porcentaje de personas se vuelven solitarias, lo cual entristece su estado ánimo.
En estos casos la música se convierte en una valiosa herramienta.
Numerosos estudios han demostrado que cuando una persona escucha su música favorita se encienden ciertos neurotransmisores que ayudan a mejorar su estado de ánimo.
“La música activa directamente al sistema límbico del cerebro que está relacionado con nuestra esencia, emociones, memoria, personalidad, conducta”, expresa Raúl Gutiérrez, fundador y director general del Coro Sinfónico de Nuevo León.
“El hecho de que los adultos mayores estén involucrados en la música, ya sea tocando un instrumento o a través del canto, su músculo de la voluntad, la disciplina y la constancia se mantienen entrenados, eso los motiva a seguir adelante y no abandonarse a sí mismos”.
Tal es el caso de Adriana Rascón de Cotera, quien hace cinco años, a raíz de un accidente que la dejó tres semanas en coma y con afectación en su lenguaje, perdió la esperanza de recuperarse.
“Fue muy duro para mí, yo sólo me preguntaba cuándo me iba a morir”, comparte la alumna de Gericare, de 81 años.
“La música me ha dado mucha alegría, yo no sabía que la música también funcionaba para los viejitos”.
Su género favorito es el clásico, ya que es el que le gustaba a su esposo, quien falleció hace más de 30 años.
“Ahora trato de recordar esas canciones y de gozar la música”, expresa.
“Me pongo muy feliz cuando escucho a Andrea Bocelli, me gusta mucho”.
La música es tan versátil que puede emplearse de distintas maneras para beneficiar la parte motriz, emocional y social de las personas de la tercera edad a través del canto, del baile, de aprender a tocar un instrumento o ensayar una pieza musical.
“El arte no sólo es entretenimiento, también es bienestar en cualquier edad”, comparte el músico.
“Desde que nacemos hasta que morimos debería ser obligatorio estar en contacto con las artes, especialmente con la música porque promueve el crecimiento de todas las áreas del ser humano”.