Por: Itzel Vargas Rodríguez

El Chavo del Ocho vendía aguas frescas de la siguiente manera: “La que parece de limón es de jamaica pero sabe a tamarindo, la que parece jamaica es de tamarindo pero sabe a limón, la que parece tamarindo es de limón pero sabe a jamaica”… Hoy le he encontrado un tremendo parecido a las aguas frescas de este personaje y a las flamantes ideologías que siguen los partidos políticos en México. ¿Por qué? Porque en sus fundamentos cada uno se “hace” bajo cierta ideología, en campañas se “venden” con otra y en la práctica “saben” a algo completamente diferente.

Pero este hecho para nosotros no es muy nuevo, desde hace décadas que la población mexicana está muy desencantada de la política porque es “más de lo mismo”, y con lo “mismo” se hace justa referencia a la corrupción, opacidad, demagogia… etc. Además de que resulta bastante desalentador cómo los partidos políticos con el tiempo, cada vez se han convertido más en “intereses políticos”.

Qué decir de la credibilidad social hacia los mismos, hay muchos estudios que respaldan el hecho de que son éstas instituciones las que carecen de confianza ciudadana. Por ejemplo, la Encuesta Nacional en Vivienda de Parametría del 2014 que hablaba de una confianza social del 19%, o el Trust Barometer del 2011 que realiza la consultoría Edelman en donde sólo un 42% de la población decía que confiaba en el gobierno.

Ahora bien, a nivel global está pasando algo curioso, específicamente en Europa. Esta semana se dio a conocer el triunfo electoral en Grecia del partido izquierdista-radical Syriza, lo que vino a componer muchos de los ánimos devastados por las crisis en Europa en general. ¿Por qué? Porque mucha de su población está harta y cansada de los esquemas de austeridad a los que los gobiernos han metido a la población, esperan crecimiento, y después de ya haber “probado” muchos gobiernos provenientes de partidos con ideologías conservadoras y de centro, ahora están probando con las izquierdas, y las más radicales además.

Y no sólo eso, Syriza llegó posicionando en su gabinete a personajes que se hicieron ídolos en protestas y movimientos sociales, tal es el caso de un hombre llamado Nikos Voutsis que se convirtió en un símbolo social de protesta por una fotografía emblemática tomada en una marcha de trabajadores justo en un momento en que policías lo retenían y él gritaba con rabia “No tienen ustedes derecho a hacer esto”. Bueno, pues este hombre es ahora el nuevo Ministro de Interior y Jefe Supremo de la Policía en Grecia… de veras que las vueltas que da la vida.

Y ahora un gran porcentaje de la población europea piensa que esta reacción en la que gana un partido de ideología izquierdista, consecuencia del cambio de clima político gestado desde las mismas protestas sociales, movimientos y marchas, es una reacción que generará un “efecto dominó” en toda Europa.

Prueba de ello es el interesantísimo fenómeno del partido político “Podemos” en España, cuyo titular es Pablo Iglesias, un cuate de apariencia un tanto desaliñada, pero que cuenta con una preparación intelectual y profesional bastante destacable. Además de que lo acompaña un equipo joven, preparado, rebelde y con muchas ideas frescas. Hace un año, en las Elecciones Europeas, de ser un partido surgido de la nada logró posicionarse rápidamente ganando varias curules en el Parlamento Europeo, y hoy por hoy, es una de las mayores fuerzas políticas de España que cuenta con un amplio apoyo social. Es impresionante cómo la gente espera poder ver a Podemos en un campo de acción político y gubernamental más ambicioso, y el hecho de que en Grecia haya ganado su partido “homólogo”, es un aliciente importante.

Por eso es importante tener en cuenta, ¿cómo puede impactar a nivel mundial y específicamente impactarnos estos fenómenos sociales europeos en donde las ideologías izquierdistas que critican férreamente la corrupción, la opacidad y los lujos, están tomando un protagonismo importante? Habrá que ver, siempre las reacciones sociales son muy interesantes, aunque como mencionaba en un principio, las ideologías de los partidos acá en México parecieran ser toda una capirotada, qué decir recientemente en las izquierdas mexicanas. En el caso de Podemos en España y Syriza en Grecia, la solidez y la congruencia ideológica han sido clave para ganar credibilidad social.

El Pilón: Hace algunos días The Economist hizo mención de que posiblemente López Obrador sería el mayor beneficiado de lo que nombraron “el cinismo” de Peña Nieto, y si esta premisa llega a ser cierta, en parte tendrán mucho que ver los fenómenos sociales mundiales en donde ha resurgido el izquierdismo como producto del hartazgo social. ¿O usted, qué piensa?

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