Josemaría León Lara Díaz Torre

Las condiciones actuales nos están orillando a tomar partido, lo que en otras palabras significa que no es tiempo de neutralidades. La crisis política, gubernamental y humanitaria por la que ha estado pasando el pueblo venezolano, indigna, lacera, daña pero sobre todo ataca de frente a la libertad y la esperanza; pues en definitiva Venezuela está pasando por un momento tan crítico, donde la gente tiene la firme decisión de entregar la propia vida, a cambio de la libertad de su patria.
Al tratar de definir con una sola palabra al socialismo, me encuentro con “absurdo”. Un sistema político con retrógrada, que una y otra vez ha quedado demostrado, que simplemente no funciona; no está en la naturaleza intrínseca del ser humano, el conformarse y ser igual que todos. No existe una explicación más lógica, del porqué no sirven en la vida real las ideas de Marx, y luego siguen existiendo tercos, que piensan todo lo contrario; aunque ese tema tan escabroso no es menester de esta pieza.
Tal parece que la condena internacional al régimen de Maduro, está llegando demasiado tarde; lo que se puede entender es que, la comunidad internacional ha dejado a Venezuela a su propia suerte. Un pueblo que ya no tiene nada más que perder, pone sobre la balanza la siguiente pregunta: ¿Qué precio tiene la libertad? Algo que nos debería de servir como mexicanos, para reconocer y después agradecer, que a pesar de las condiciones actuales de nuestro país, somos un pueblo que goza de derechos y libertad.
El respeto a la democracia y a las instituciones, son la base de cualquier sistema político propio de la actualidad. Sin embargo, por más que se pretende disfrazar a una dictadura como democracia, no se necesita ser demasiado inteligente para encontrar la falacia en ello. Es entonces que las opciones del pueblo venezolano, para librarse del yugo de la “revolución bolivariana”, cada vez son más reducidas, por el simple hecho de tratarse de un régimen militar.
Por lo mismo, un golpe de estado, no es la opción. La clase privilegiada de Venezuela es la milicia, por lo mismo se encuentran apartados de la realidad que se vive en su propia patria. Por lo mismo, una revuelta civil es prácticamente imposible, y más ahora cuando esta misma semana, se ha hecho ilegal el manifestarse y que los civiles pueden ser juzgados por el fuero militar.
Se habla que es cuestión de días, para que el sucesor de Chávez haga oficial la declaración de estado comunista en su patria. Podría decirse que la situación se pondría aun peor, sin embargo, solo vendría a confirmar lo que el mismo sistema ha venido negando cínicamente ante el resto del mundo. Parece curioso, pues justamente cuando el caso de Cuba ha comenzado a buscar un cambio, en Venezuela se están poniendo la soga al cuello.
Todo esto me hace reflexionar sobre la pérdida generalizada del valor de la historia. No solo no queremos acudir a ella, la negamos y no se diga que hemos aprendido de ella. Vemos que el precipicio está a unos pasos, y optamos por seguir caminando; lo que no es otra cosa que la increíble condición humana de autodestrucción.

@ChemaLeonLara
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