Las leyes mexicanas establecen que el matrimonio es la unión consciente entre un hombre y una mujer, con el propósito de llevar una vida en común, en la que ambos aceptan vivir bajo un régimen de igualdad, respeto, apoyo mutuo y que sabrán ser ejemplo para los hijos que procreen; sin embargo, no siempre hay apego a esa finalidad y es cuando se presentan las dificultades entre la pareja que llega a la agresión y termina por desintegrar la sociedad conyugal, con los graves problemas anímicos que sufren los descendientes.

Aguascalientes, entidad que ha sido catalogada como “la tierra de la gente buena”, no siempre hace honor a esta expresión, tan es así que se ubica en el noveno lugar del país con mayor número de llamadas de emergencia que hacen mujeres ante la violencia que sufren de su consorte.

Aunque es difícil de aceptar que se presente en promedio una agresión diaria en contra de la mujer, es una realidad y de lo que dan cuenta los reportes a los teléfonos de emergencia; sin embargo, el número puede ser superior si se considera que por temor o amenazas hay quien no lo denuncia.

La violencia intrafamiliar se manifiesta de manera directa o indirecta, ya sea física, sexual, emocional, económica o de cualquier otra forma de agresión, hacia uno o varios miembros del núcleo familiar, delito que una vez denunciado y acreditado se castiga con prisión, pérdida de todos los derechos que tenga sobre la víctima, además el juez impondrá medidas de protección para los perjudicados y un tratamiento especializado al agresor.

Asimismo, hay solicitudes de auxilio por abuso sexual, acoso, hostigamiento y violación, esto último en los primeros diez meses del año llegó a 17 casos, por lo que el estado se encuentra en el casillero 23 de la tabla nacional.

La Secretaría de Salud imprimió un folleto en 2002, en el que establece que la violencia familiar es un problema social que tiene graves consecuencias, al poner el peligro la salud e incluso la vida de la población más vulnerable, principalmente las mujeres adultas, niñas, jóvenes, ancianas y discapacitadas, violencia que la mayoría de las veces es ejercida por hombres.

Es una situación que provoca lesiones físicas y psicológicas y que la más de las veces deja secuelas en las víctimas y en ocasiones no se denuncian por ignorancia o vergüenza y cuando se hace la respuesta de las autoridades es insuficiente o ponen obstáculos que las dejan inermes.

El documento señala que para unas, “romper el silencio que acompaña la violencia familiar, es un camino que inicia en el reconocimiento de su existencia, sus manifestaciones y repercusiones en la salud de las mujeres, de las familias y de la sociedad; para otras, romper el silencio es una ruta hacia la libertad que empieza a concretarse con alguien que tenga la voluntad y la capacitación para saberlas escuchar”.

Por su parte la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) establece que la violencia familiar genera crisis, enfermedades, depresión, indefensión, discapacidad e incluso la muerte, por lo que para enfrentarla y evitarla es necesario solicitar apoyo, y tener presente que ser violentado por algún familiar no deber ser motivo de vergüenza, “se trata de un problema que, desgraciadamente, afecta a gran número de personas en México, y que no distingue entre condición social, nivel educativo y género”.

El organismo subraya la importancia de romper el silencio y al buscar apoyo “no denota falta de cariño o deslealtad al agresor (a) o a la familia, sino que es la forma de proteger la integridad y dignidad personal”; por consiguiente, quienes padecen agresiones o maltrato deben hacerlo del conocimiento de las autoridades correspondientes.

Las instancias especializadas en atención de violencia familiar son el DIF, las agencias del Ministerio Público y las corporaciones policíacas, en tanto la Comisión de los Derechos Humanos puede recibir quejas por presuntas violaciones a los derechos humanos cometidos por servidores públicos o autoridades administrativas.

Ojalá que en Aguascalientes se emprenda una campaña para que nadie se quede callado cuando se cometen ataques a la familia, además que sepa quien agrade que comete un delito por el que podría ir a la cárcel, e incluso puede llegar al divorcio y a la pérdida de la patria potestad de los hijos; hacerlo es impostergable ante la evolución que registra este problema en la entidad.

AVANZA EL SUICIDIO

Lo ideal es que Aguascalientes sólo aparezca en información positiva, valiosa, eficaz, que destaque las virtudes colectivas y su entorno, pero desafortunadamente no es así, por lo que hay encuestas que ubican al estado en tercer lugar nacional en materia de suicidios, lo que exige la máxima atención a un asunto que va en crecimiento.

El Inegi menciona que en 2016 el primer sitio lo ocupó Chihuahua, con una tasa de de 11.4 por cada 100 mil habitantes, luego Yucatán con 10.2, Aguascalientes con 9.6, Campeche 9.1, Colima 8.5 y Guanajuato 7.8 personas que fallecieron por propia decisión.

La Organización Mundial de Salud (OMS) asegura que anualmente cerca de 800 mil personas se quitan la vida o intentan hacerlo, actitud que afecta a la familia, comunidades y países y con efectos a largo plazo para los allegados, máxime que en 2016 el suicidio fue la segunda causa de defunción en el grupo de 15 a 29 años de edad en todo el mundo.

Para 2017 la entidad pasó al segundo lugar al alcanzar 10.2% por cada 100 mil habitantes, al cerrar con una cifra histórica de 144 fallecimientos, pero es de llamar la atención lo señalado por el director de Salud Mental y Adiciones del Estado, Héctor Grijalva Tamayo, que aquí “no se suicidan los discapacitados, no se suicidan los minusválidos, los desempleados”, sino “gente que aparentemente tiene una estabilidad social y económica, entonces la problemática es de otro tipo”.

El doctor Grijalva mencionó que, de acuerdo a los estudios que tiene, los suicidas son personas entre 15 y 45 años, que da un promedio de 30 y que eran empleados, contaban con familia, estaban casados, tenían casa propia o vivían en casa, no eran desheredados, gente sana físicamente, sin enfermedades.

Consideró que las razones por las que hay más suicidios en la ciudad capital que en el resto del estado es por la alta competencia en diversas formas; unidades habitacionales insuficientes, hay carencias e insuficiencia de servicios públicos, lo que lleva a la descomposición social, por lo que los programas de apoyo deben crecer, lo mismo que la infraestructura.

La Asociación Internacional de Prevención del Suicidio (AIPS) y la Organización Mundial de la Salud, recomiendan que cada país y sus respectivos departamentos, estados o provincias organicen campañas de prevención, amplíen la cobertura y atención integral de enfermedades mentales, establezcan un programa de seguimiento de personas con conducta suicida, capaciten al personal en hospitales e instituciones de salud, abran una línea de atención telefónica las 24 horas, difundan información, pongan especial atención a las entidades federativas con más casos, identifiquen casos potenciales y eliminen estigmas para así, disminuir este problema de preocupación mundial.

NO SE DETIENEN

Más allá de las amenazas de los mezcaleros oaxaqueños, de lograr la anulación de la denominación de origen que obtuvieron siete municipios locales, avanza la plantación de maguey, con miras a integrar más de 500 mil plantas en cuatro mil 600 hectáreas, con lo que se espera conquistar los mercados internacionales. Es una labor que forma parte del Programa de Reconversión Productiva, que en esta etapa cuenta con inversiones por 3 millones 508 mil pesos. El proyecto abarca la creación de marcas colectivas y el impulso a los industrializadores de este producto, con lo que se da respuesta a los requerimientos del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).