Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Esteban Moctezuma Barragán, quien sería el Secretario de Educación de la próxima administración federal, ha declarado que “habrá una consulta generalizada a maestros, padres de familia y organismos de la sociedad civil, para tomar la decisión de derogar o no la actual Reforma Educativa”.

Obviamente, la consulta será un mero formulismo, toda vez que el próximo gobierno tiene el compromiso de anular la Evaluación del Desempeño Profesional Docente, en pago por los votos recibidos de cierto sector social. No habrá  mucho qué discutir en lo académico ni en lo técnico – pedagógico, porque esta parte no genera mayor polémica, y en caso de que haya rechazos al respecto, será por necedad. En cambio, la consulta estará centrada en la discusión para la cancelación de la evaluación docente; porque es la parte de la Reforma que causa escozor, sobre todo en aquellos que se niegan a transformar su práctica docente y quieren que prevalezca la ley del menor esfuerzo o el  ahí se va, sin importar si los niños aprenden o no. Moctezuma Barragán, trata de suavizar los términos al decir que “los maestros no se oponen a ser evaluados; lo que rechazan es la disposición punitiva de la evaluación”, es decir, lo que rechazan es actualizarse cuando salen mal en las evaluaciones; pues la Ley General de Servicio Profesional Docente establece que si el docente no resulta idóneo (aprobado) en la evaluación, tendrá tres años de oportunidad para actualizarse y transformar su práctica docente, con apoyo de un tutor que se le designará; y sólo si se niega a la superación profesional durante tres años, entonces tendrá dos opciones: cambiar de actividad dentro del mismo sector y con el mismo sueldo, u optar por el retiro voluntario. Esta es la parte que tanto malestar genera en algunos y, con toda seguridad, será la parte que se suprimirá, en la normatividad vigente, para que ya no se aplique la evaluación y en caso de que ésta se siga realizando, ya no tendrá ningún efecto; esto es, se podrá reprobar las veces que se quiera y no pasará nada; porque no es prioridad la transformación de la práctica docente ni el aprendizaje de los niños. En síntesis, no es la Reforma Educativa lo que se analizará en la consulta anunciada, sino los procedimientos para anular la Evaluación del Desempeño Docente. Pregunta obligada, ¿con la cancelación de la evaluación docente se elevará la calidad de la educación?

Otros temas que se expondrán en la consulta estarán relacionados con el otorgamiento de plazas, en automático, a los egresados de las normales; así como los mecanismos para ascensos y prebendas del magisterio; y para propuestas, al respecto, los maestros de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, llevarán la voz cantante y sonante. En cambio, quedará casi intocado lo esencial: el mejoramiento del aprendizaje de los alumnos y serán  los técnicos de la administración quienes redacten, a su entender, esa parte que no es de interés para todos.

Terminada la anunciada consulta, sería interesante que las mismas autoridades convocaran a los niños en foros para que éstos también tengan el derecho de discutir y decidir si quieren ser evaluados o no en sus aprendizajes; y para saber si ellos consideran punitivo o no el hecho de que los reprueban y hasta los expulsan de la escuela por reprobar  varias materias; y en caso de que consideren punitivas a la reprobación y a la expulsión, que les den la oportunidad de presentar sus alternativas de solución. Sería también muy interesante y pedagógico preguntarles, ¿cómo quieren que sean sus maestros?, ¿qué características o cualidades, a su juicio, deberían reunir? Cotejar los puntos de vista de los niños con los de los adultos sería de grandes enseñanzas y también sería una valiosa oportunidad para hablar el mismo idioma.