CDMX.- Los 120 metros que hay entre la portería sur del Estadio Azteca y la zona de vestidores fueron un suplicio para Bruno Valdez, quien falló un cabezazo en la última jugada del 2-2 entre el América y Tigres.
El central paraguayo tuvo el marco abierto, pero mandó el balón fuera del poste derecho, segundos antes del silbatazo final.
A sus compañeros no les quedó de otra que reconfortarlo con palmadas, claro, luego de llevarse las manos a la cabeza, incrédulos por el yerro.
Los Tigres pudieron tener una sensación amarga porque perdieron la ventaja en dos ocasiones, pero el América no se queda atrás si se considera el disparo de Miguel Samudio al poste o los cabezazos que fallaron Oribe Peralta, Cecilio Domínguez y el propio Valdez.
Las Águilas ya se están especializando en recurrir al pundonor para rescatar los partidos. Ayer Ricardo Ferretti prescindió en su 11 de André-Pierre Gignac, Eduardo Vargas e Ismael Sosa, pero aun así elementos como Javier Aquino, Jürgen Damm y Enner Valencia mostraron lo competitiva que es la plantilla.
El delantero ecuatoriano anotó de penal al 21′ (tras una falta de Miguel Samudio sobre Damm), y al 69′ en un disparo veloz y violento, tras un centro de Aquino.
Apenas hace tres partidos, Da Silva fue el sacrificado de Herrera para cumplir con la 9/9; ahora lleva dos partidos anotando.
El empate cayó al 39′ y sólo dos minutos después Agustín Marchesín hizo la atajada de la noche tras desviar un cabezazo de Lucas Zelarayán. La acción fue tan sobresaliente que, un minuto más tarde, Zelarayán fue a felicitar a su compatriota.
Pese a la lesión de Pablo Aguilar (presumiblemente una sobrecarga muscular), o a los cambios por molestias físicas de Oribe Peralta y Renato Ibarra, el América recurrió a su fe para empatar el duelo, gracias al primer gol de Alejandro Díaz en la Primera División, una acción en la que aprovechó un rebote y disparó a matar, con convicción, como se le exige en este equipo.