COLUMNA CORTE1ª Función
“GLORIA”
El escollo más difícil de salvar en una cinta biográfica sobre alguna celebridad es aquel que tiende a confinar su vida como figura pública en una cúpula de moralidad, por lo que el examen narrativo sobre su carrera profesional o ascenso a la fama se torna mero pretexto para ejercer un discurso santimonioso sobre los inherentes riesgos de la popularidad desmedida. Nuestro país es pródigo en ejemplos al respecto, algunos incluso protagonizados por las mismas estrellas, como fue el caso de José José en “Gavilán o paloma” (1985), Yuri con “Soy libre” (1992) e incluso Rigo Tovar, quien declaraba que su nombre era sinónimo de “amor”. El hilo conductor en estas producciones era la búsqueda por mantener vigentes a los astros en cuestión dentro del gusto popular, aún si sus cualidades histriónicas eran nulas y los filmes se presentaban como insufribles dramones melodramáticos pobremente escritos y dirigidos. Por ello, sorprende ver en “Gloria”, iteración fílmica sobre la vida de Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz, alias la controvertida Gloria Trevi, un interés genuino por realizar una cinta de calidad sin recargarse demasiado en los puntos de facto mercantiles: escándalos, sensacionalismo pueril y explotación de elementos mórbidos, todos factores integrales en la historia de la Trevi. La película retrata el encuentro de Gloria (la debutante, pero sólida Sofía Espinoza) con Sergio Andrade (Marco Pérez), una dupla que será la fórmula de su autodestrucción, pues ella sólo quiere ser famosa sin importar el costo y él da rienda suelta a su mito y megalomanía propias de un sujeto sediento de control, a la vez que seduce, explota y abusa de otras jovencitas que se ven atraídas a tan desagradable sujeto cual polillas ante el fulgor de su promesa: fama. El ascenso de Gloria Trevi en el gusto del público mexicano es uno de los puntos a explorar en el filme, pues el director de ascendencia sueca Christian Keller malabarea adecuadamente los vicios del éxito desmesurado con la enfermiza relación entre ella y su torcido mánager, sus respectivas fracturas emocionales y psicológicas y el impacto de la “cantante” (seamos honestos, Gloria Trevi era figura de quiebre cultural, no artista y mucho menos intérprete) en los medios nacionales, a la vez que introduce sutiles escenas de carácter simbólico, las cuales enriquecen un relato donde la sucesión de eventos puede ser ocasionalmente plana. Filme artesanal sin aburridas pretensiones y adecuadamente actuado que se mantiene controlado y firme, aun si remite a otras producciones con temas similares (“Star80”, “Tina”, etc.). “Gloria”, la película, es más interesante que cualquiera de las sosas canciones berreadas por la estrella original hace un par de décadas y si bien no reivindica sus carencias artísticas, si dan pie a un filme atractivo y entretenido.

2ª Función
“CORAZONES DE HIERRO” (“FURY”)
En el crepúsculo de la Segunda Guerra Mundial (abril de 1945), un áspero sargento apodado Wardaddy (Brad Pitt) y su reducido pelotón tienen una misión: atravesar líneas enemigas en los confines geográficos de la Alemania nazi para unirse a otra compañía militar aliada y rescatar del asedio fascista a un pequeño pueblo. Su encomienda se verá obstaculizada tanto por el inclemente avance de las fuerzas armadas germanas, como por la llegada de un soldado raso llamado Norman (Logan Lerman), un novato tímido y e ingenuo que aprenderá de la forma más brutal la realidad sobre el belicismo y la oscura naturaleza humana que brota en momentos de vida o muerte, a la vez que su frágil condición será el contraste de Wardaddy, guerrero sajón por antonomasia, quien simplemente no comprende a este núbil muchacho. Su andar por territorio hostil será a través de un imponente tanque Sherman, el cual lleva en su cañón cual tatuaje identatario de su naturaleza y destino de sus ocupantes la palabra “Furia”, a la vez que la mole metálica será un símbolo de la guerra misma, pues a pesar de su formidable y gélida apariencia, el arma móvil lleva en su interior confusión, emociones y, sobre todo, humanidad. Este relato de guerra y dinámica de personajes resulta en momentos implacable en su presentación de la violencia en el campo de batalla, pero logra nutrirse de momentos dramáticos muy logrados (en un momento realmente estrujante, Pitt obliga al pacifista Norman a asesinar a un soldado alemán, escena filmada con aterradora naturalidad) y otros francamente emocionantes, como un enfrentamiento entre tanques desarrollado con dinamismo y ritmos bien aplicados. Un trabajo afortunado del director David Ayer, quien sin realizar un clásico, logra mediar entre los aspectos tradicionales del cine de guerra (honor, traición, fraternidad) con una propuesta plástica moderna y ocasionalmente descarnada.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com
Tumblr: Johnny-dynamo.tumblr.com

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