Por Rubén Torres Cruz

De manera sorpresiva, Germán Martínez Cázares, quien fungía hasta este día como director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, presentó su renuncia, al demostrar su desacuerdo con las decisiones presupuestarias decididas por el Gobierno de la República y ejecutadas por la Secretaría de Hacienda, lo cual afectaría la prestación del servicio para los trabajadores, al existir zonas donde el servicio “pende de un hilo”, según refirió.
Ante el Consejo Técnico, Martínez Cázares, dijo que la separación al frente del IMSS obedece a un acto de vergüenza pública y con serenidad de ánimo. Calificó como “inhumana” la racionalidad en exceso de los recursos, que podrían acabar con la dinámica de solidaridad social propia del Instituto.
“Quiero decirlo lo más claro que puedo y debo: algunos funcionarios de la Secretaría Hacienda tienen una injerencia perniciosa en el IMSS y ponen en riesgo la vocación igualitaria, de justicia y concretamente, de prestación de servicios de salud que tiene el Seguro Social”.
El ahora ex director, expuso además que mientras se discute la reestructuración del IMSS, muchos trabajadores siguen sin certeza laboral, otros más sin contrato, además de que el rezago en infraestructura es brutal; “En 2019 prácticamente está en 0% el avance de obras y el pago a proveedores, los contratos y convenios de servicios se rezagan, y algunos están por vencerse sin horizontes de legalidad y eficiencia, las compras de equipamiento paradas, las reclamaciones y litigios aumentan; y si bien el abasto de medicamentos está garantizado, es precario y en algunos lugares pende de un hilo”, advirtió.
Finalmente Martínez Cázares, señaló que el Seguro Social requiere de una reforma reglamentaria que permita la evolución al sistema universal de salud y al modelo preventivo, que garantice bienestar de forma gratuita para los trabajadores.