Con disposición y diálogo, el 90% de las controversias causadas entre parejas, particulares en conflicto, deudores y acreedores, se acuerdan y se cumplen compromisos.

Así lo señaló la coordinadora de Justicia Alternativa Civil, Mercantil y Familiar del Poder Judicial del Estado, Jessica Alejandra Gutiérrez, al referir que la mediación es una forma gratuita, rápida y efectiva de resolver conflictos sin necesidad de juicios.

“Es un proceso que no tiene costo, sólo exige voluntad y garantiza confidencialidad; se trata de un proceso equitativo entre las partes y responde las propuestas de los propios involucrados, formalizados con la intervención de un facilitador del diálogo o mediador profesional”.

En entrevista, la funcionaria del Poder Judicial aseguró que el mediador es imparcial, no se inclina a favor de ninguno y sólo conduce el diálogo para que éstos logren acuerdos que en otro espacio o momento no lo harían.

Así, se comprometen a pagar deudas que no habían atendido, en disolución matrimonial logran acuerdos de pensiones, convivencias con los hijos e incluso los de conflictos de pareja.

Asimismo, la mediación es un escenario viable para canalizar y encontrar soluciones a desencuentros entre vecinos, que muchas veces se suscitan por malos entendidos y emociones erróneamente expresadas.

“Son conflictos de alta frecuencia que, si no se atienden llegan a convertirse en bola de nieve con el riesgo de empeorar y llegar a situaciones de consecuencias lamentables, con pleitos agudizados que alteran su vida diaria”.

Por su parte, el coordinador de Justicia Alternativa Penal del PJE, Alfonso Guerrero Rodríguez, recordó que los mecanismos alternativos siempre han existido para la materia penal, pero con el Nuevo Sistema de Justicia han adquirido especial relevancia.

Son aplicables solamente en delitos no graves o que no tienen alto impacto social, como los culposos o el robo, pero siempre y cuando no medie violencia contra la víctima, ya sea física o moral.

“Así, la persona puede tener la reparación del daño recibido sin necesidad de agotar todo un procedimiento judicial y esperar la sentencia, así como la etapa de ejecución que, en inversión de tiempo y recursos, llega a ser algo considerable”.