CDMX.-Libertad, igualdad y fraternidad fueron los principios de la Revolución Francesa, mismos que Víctor Hugo plasmó en la que para muchos es su obra maestra: “Les Misérables”.
Y de la novela surgió el llamado “Musical de Musicales”, que con el estreno de anoche en el Teatro Telcel, tuvo un emotivo y triunfal regreso a México, tras ser montada por primera vez en 2002.
Pero volvió con una producción totalmente renovada, creada por Cameron Mackintosh para el 25 aniversario de la obra, en 2009.
Precisamente por eso el productor de la puesta mexicana, Federico González Compeán, aseguró que quien no había visto la nueva versión no había visto la obra.
Desde el primer momento, después de la tercera llamada de la función de prensa, realizada el miércoles, el montaje fue un derroche de producción, tecnología y talento.
Entre escenografía tradicional, que entra y sale de manera dinámica y por diversos puntos del escenario, y una serie de proyecciones que parecen óleos en movimiento, la obra remonta al París de 1815.
Comienza la trama con un grupo de convictos, entre ellos Jean Valjean (Daniel Diges), quien cumple una sentencia de 20 años por robar un pedazo de pan.
Tras escapar, interpreta “Soliloquio”, el primer número de los 28 que integran el musical, mientras su némesis Javert (Nando Pradho), un implacable inspector, se obsesiona con atraparlo.
En el canto de Diges, que fue aplaudido por el público, no se notó su acento español. Lo mismo sucedió con Pradho, quien además disimuló que el portugués es su lengua madre.
Así comienza la producción que dura, ya con su respectivo intermedio, casi tres horas, en las que suenan clásicos como “El Sueño Que Soñé” en voz de Morena Valdés, intérprete de Fantine.
Al final, la gente se puso de pie para ovacionar a los 40 actores, responsables de mantener el título de “Musical de Musicales”. (Fidel Orantes/Agencia Reforma)

Traen lo mejor
La puesta en escena no escatimó en para levantar el telón:
– 100 millones de pesos costó la producción
– 3 mil piezas de vestuario
– 270 luces
– 205 bocinas de audio
– 52 toneladas pesa la escenografía
– 4 proyectores