La distimia es un trastorno del ánimo frecuente en la infancia, que afecta al 30% de niños y jóvenes en etapa escolar, caracterizado por baja autoestima, sensación de tristeza, depresión, poca ilusión o ganas nulas de realizar actividades; síntomas persistentes por un período mínimo de dos años.

Este grupo de población que llega a la consulta de Salud Mental del IMSS, es referido por el médico familiar, informado por la madre o el padre del menor acerca de conflictos escolares, bajo rendimiento y problemas de conducta.

El doctor Miguel Palomar Baena, coordinador de Educación e Investigación en Salud, informó que muchos pacientes no son llevados al médico de inmediato porque sus padres interpretan los síntomas como algo normal y parte de su forma de ser.

“La demanda de atención profesional ocurre cuando el estado anímico de la persona influye en su actividad académica o laboral, ocasiona conflictos y la familia manifiesta mayor preocupación”.

Comentó que quienes sufren distimia tienen dificultad para tomar decisiones, evaluar lo que hacen o les sucede; parecen estar siempre de mal humor, aburridos y pesimistas, lo que les ocasiona ansiedad.

Ante esta problemática, los menores se aíslan, complican sus relaciones interpersonales, se vuelven irritables y explosivos fácilmente, lo que puede llevarlos a un episodio depresivo más severo.

Los derechohabientes con esta patología silenciosa reciben atención integral en el IMSS con tratamiento de salud mental durante tres meses, que consta de apoyo psicoterapéutico y medicamentos, según la intensidad de los síntomas. Inicialmente la terapia es semanal y de acuerdo a cada caso, las sesiones pueden ser quincenales o mensuales.

El psiquiatra destacó que la familia es pieza clave ante esta situación y que es un error considerar que los síntomas de la distimia son parte de la personalidad y carácter del niño, porque en realidad el menor sufre más entre los 12 y 14 años de edad, etapa en la que difícilmente los jóvenes reconocen estar deprimidos.

“No recurrir a la atención especializada implica que el enfermo tome decisiones inadecuadas, abandone los estudios, tenga baja estima y disminuya su calidad de vida”.