Adrián Flores

José Refugio Reyes Rivas, fue el arquitecto más importante que ha cobijado Aguascalientes. Originario de Zacatecas, jamás llevó a cabo ningún estudio profesional de arquitectura, y por si fuera poco siempre fue el más buscado para la renovación o el diseño de estructuras.
Se le llamó arquitecto empírico, puesto que los únicos estudios realizó fue con los franciscanos, quienes le enseñaron la disciplina. No se sabe a ciencia cierta qué fue lo que lo ayudó a desarrollarse de tal manera en ese campo, tan solo que sería su habilidad nata y en un bien desarrollado instinto.
No sólo fue reconocido en el estado, sino también a nivel nacional. Existen más de 100 obras en las que Refugio Reyes intervino. Su trabajo en Aguascalientes va desde la planeación de calles y su restauración, pasando por tapar goteras en el techo de El Parián hasta la restauración del antiguo templo de Guadalupe ubicado en el antiguo barrio de Los Arellano.
Bajo su supervisión y trabajo fueron erguidas estructuras como los hoteles Francia y París, el Museo de Aguascalientes, y el aclamado y bellísimo templo de San Antonio. Él mismo lideró la remodelación del templo de La Purísima Concepción, entre otros grandes y emblemáticos trabajos.
En la calle Ojocaliente, ahora Juan de Montoro, se encuentra la casa que él hizo, y en dónde también vivió. Se puede ver una placa en honor a su nombre y trabajo. También, en una de las bancas aledañas al templo de San Antonio, sobre la calle Zaragoza, se puede vislumbrar una estatua de un hombre sentado con un plano en la mano, que hace alusión al templo mencionado, se trata de Don Refugio Reyes.
Todavía vecinos de su arcaica casa, y dueños de los puestos aledaños a la banca, donde Don Cuco Reyes aguarda plácidamente el correr del tiempo, la gente lo recuerda y conoce alguno de sus grandes trabajos. Personalidades así no deben perderse en el recuerdo de la ciudad; su historia debe preservarse con nostalgia y pasar de generación en generación, para que su espíritu que no sabía decir “no puedo”, no muera. Aguascalientes no sería lo mismo si no tuviera tan hermosas piezas arquitectónicas, lugares, casas, museos que le dan vida a nuestra ciudad.
Hay una anécdota, que refiere la envidia que le tenían los arquitectos de la época. Para tratar de humillarlo, le gritaban “arquitecto sin título” y él les respondía, “título sin arquitecto”. Sin duda, Refugio Reyes, sigue deambulando en nuestras calles, falta echar vistazo.

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