Denisse Salinas
Agencia Reforma

Las clases de danza van mucho más allá del arte, el ejercicio y la estética. El beneficio extra es que ayudan a reforzar la autoestima de los niños porque su desarrollo en el ámbito educativo contribuye a la imagen positiva de sí mismos, indica un estudio de la UNAM.
Los ámbitos familiar y educativo son los ejes de la autoestima en los niños, la cual se desarrolla de los seis a los once años, apunta el análisis La construcción de la autoestima en relación a los diversos ámbitos sociales de la FES Iztacala.
Estas actividades que involucran el respeto, la confianza y la libertad contribuyen a que el niño reconozca lo que es capaz de hacer por sí mismo, identifique los atributos que lo hacen ser único y tenga buena autoestima, indica el texto.
La enseñanza de la danza, sumada al fortalecimiento del vínculo familiar que se genera en torno a las clases, ayudan a elevar la autoestima de los pequeños, agrega Mario Loaiza, director de Baby Ballet Marbet.
Detalla que las academias suelen incluir a los padres de sus 8 mil 500 alumnos, a través de clases abiertas y funciones de gala donde pueden apreciar el resultado del trabajo en el aula.
“Esto involucra mucho a la familia, la nena es un centro para que la familia se reúna y después vayan a comer”, expresa.
La ventaja es que puede enseñarse la disciplina desde muy pequeños, añade Loaiza. Su academia, por ejemplo, imparte clases de danza clásica, árabe, aérea, jazz, gimnasia rítmica, entre otras, a niños desde un año y medio hasta 14 años.