El Gobierno de Estados Unidos se dispone a reforzar la seguridad en ocho aeropuertos mexicanos.

El Departamento de Estado inició el 8 de junio una consulta de mercado para la compra de equipos de última tecnología con fondos de la Iniciativa Mérida, como parte de un proyecto conjunto de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) estadounidense y la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGCA) del Gobierno de México.

La solicitud de información no detalla los aeropuertos, pero refiere que son “mayores”, y previsiblemente se trata de los internacionales que tienen vuelos directos hacia EU, entre ellos los de la Ciudad de México, Cancún, Acapulco, Puerto Vallarta y Monterrey.

“Se busca un integrador de sistemas que pueda proveer todo el software, equipos e instalación de los sistemas, con mantenimiento del fabricante original”, explica la solicitud, que es un paso previo a la licitación en la que se adjudicaría el contrato.

Los equipos solicitados incluyen escáners L3 Pro-Vision 2 que permiten obtener imágenes de cuerpo completo de las personas en una cabina cerrada, comunes ya en los aeropuertos de EU, y en teoría más avanzados que los arcos detectores de metales tradicionales para revisiones previas al ingreso a salas de última espera.

Entre 2008 y 2015, la TSA gastó 120 millones de dólares para instalar escáners L3 en aeropuertos de EU, pues cada uno costaba alrededor de 150 mil dólares, y el proyecto generó controversias sobre la efectividad del sistema para detectar amenazas reales.

Además, se prevé adquirir es1cáners CEIA modelo EMA para líquidos embotellados, detectores de explosivos y narcóticos marca Smiths Ionscan 500D y sistemas avanzados de rayos equis para equipaje de mano.

Para la videovigilancia general de las terminales está previsto un sistema de circuito cerrado Bosch Video System 5.5 -que puede administrar 2 mil cámaras- y pantallas de 65 pulgadas para desplegar las imágenes.

También se prevé comprar sistemas de control biométrico del personal aeroportuario que utilizarán lectores para huella digital Lector Bioscrypt V-Station, tarjetas de proximidad y números PIN personales.

“El sistema de control biométrico debe tener cámaras de vigilancia, que podrán ser independientes o integradas al sistema general de videovigilancia del aeropuerto, y deberá ser capaz de impedir que más de un empleado a la vez acceda a zonas seguras”, explica el documento.

Esta práctica, conocida como “tailgating”, permite que personas adicionales que se colocan en fila entren a la zona segura sin pasar por los controles biométricos.

El Departamento de Estado señaló que podría pasar hasta un año entre la llegada de los equipos a México y su instalación en los aeropuertos, por lo que también la empresa contratada será responsable de su almacenamiento.