Hace unos días, fue presentado el Paquete Económico 2020, que consta de varios documentos e iniciativas para regir el rumbo económico del país que afortunadamente se instauró desde hace algunas décadas con el objetivo de que todos los recursos fueran presupuestados adecuadamente y además México pudiera contar con un adecuado sistema de planeación y proyección financiera.

En esta ocasión, abordaré tan sólo algunos de los temas más importantes de dicho paquete, ya que en redes sociales y medios de comunicación empiezan a difundirse algunas cuestiones que pueden llegar a generar confusión y desinformación. Primeramente, habría que mencionar que desafortunadamente hemos visto que al Ejecutivo le es fácil opinar sobre economía y no descansa el tema en los expertos, como se hacía en sexenios anteriores; lo cual podría ser un signo de concentración de poder que inclusive hemos visto ha generado renuncias anticipadas que lo ponen en evidencia.

Los principales aspectos de la miscelánea fiscal que se plantea en el Paquete Económico, resultan impactar a todos aquellos que obtengan ingresos por plataformas electrónicas o virtuales, que realicen ventas al menudeo, para aquellos que renten o sean inquilinos de algún inmueble, o bien, para todos aquellos que tengan el hábito de ahorrar en una Institución Bancaria. En mi opinión, se avecina una mayor recaudación, pero estará cimentada en una especie de responsabilidad fiscal compartida en la que las personas deberán fungir no sólo como consumidores de servicios, sino también como vigilantes del fisco.

Con respecto a las ventas al menudeo, se pretende “simplificar” las declaraciones, de manera que el contribuyente determine el Impuesto Sobre la Renta a pagar, sobre la diferencia entre el precio de venta sugerido y el precio de compra. Es decir, si el precio sugerido de venta es de 100 pesos y se compró en 85 pesos, el ISR se estaría pagando sobre los 15 pesos que hay de diferencia; sin embargo, colateralmente los precios subirán, ya que el grueso de la población que no paga impuestos por ventas al menudo, lo hace debido a que su volumen de ventas apenas le es redituable para vivir.

Existirá un impacto para aquellas personas que ahorran en instituciones del sistema financiero mexicano, ya que la retención sobre las ganancias denominada retención de intereses, pasará del 1.04 al 1.45 %. Siendo así que esto detonará una muy probable disminución en la tasa de ahorro.

Ahora bien, con respecto a las personas que obtienen ingresos producto de arrendamiento de inmuebles, nuestras autoridades hacendarias buscan que se realicen CFDI’s por parte del arrendador mediante un mecanismo perverso en el cual, si se llegase a presentar algún juicio del rubro inmobiliario, el Juez no autorizará los pagos al arrendador si éste no acredita haber expedido las facturas respectivas.

Algunas de las modificaciones también contempladas, estriban en modificar la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios que contempla el famoso “IEPS”el cual es comúnmente conocido por cobrarse en cigarros y refrescos, para lo cual la autoridad pretende hacer algunos ligeros aumentos. De igual manera, se contempla buscar una mayor fiscalización al imponer mayores obligaciones a las plataformas tecnológicas que ofrecen vía terceros distintos servicios como transporte, renta de habitaciones, o entrega de comida a domicilio.

Habrá que estar muy pendientes de la respuesta que tenga en el Congreso de la Unión por parte de la aplastante mayoría que controla el partido del Ejecutivo y esperar que México continúe con un rumbo relativamente estable en términos macroeconómicos para que la recaudación sí sea más eficiente, pero al mismo tiempo las erogaciones del presupuesto sean de mayor calidad.

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