David Reynoso Rivera Río

En los últimos días, las principales notas nacionales han abordado el tema del desabasto en la gasolina. Lo anterior, en virtud de que varias entidades federativas no cuentan con el abasto suficiente de gasolina y/o diésel para los vehículos circulantes que se amontonan prácticamente todo el día en las pocas estaciones que cuentan con el producto; sin embargo, resulta importante conocer el origen del problema.

Resulta ser que el robo de combustibles, también denominado huachicoleo, representa en nuestro país pérdidas superiores a los tres mil millones de dólares anuales y es por ello que el Presidente decidió combatir la aberrante practica del robo de combustible, cerrando varios de los oleoductos de Petróleos Mexicanos para evitar que los huachicoleros se roben el combustible; sin embargo Michoacán, Guanajuato, Ciudad de México, Querétaro y Jalisco, entre otros Estados, se han visto interrumpidos en el suministro de combustibles por esa vía y se ha implementado el envío por camiones de distribución que evidentemente no permite dar abasto a las cantidades habituales.

Lamentablemente, el fenómeno del huachicoleo representa un gran problema en nuestro país ya que involucra a empresarios, políticos, fuerzas de seguridad de todos los niveles, militares, marinos y empleados de Petróleos Mexicanos en contubernio con empresas y gasolineras donde sin ningún control, se vende el combustible robado y se configura un mercado negro. Increíblemente, la extracción se realiza desde tomas clandestinas ubicadas en baldios, carreteras, casas, patios y hasta en cementerios.

El pasado martes, el presidente aseguró que el plan ha funcionado ya que el robo de combustible se ha reducido considerablemente ya que anteriormente el promedio de robo de pipas al día era de poco menos de 800 y tras la medida los números se posicionan en 200 pipas robadas diarias; sin embargo, el análisis del costo-beneficio en términos económicos no parece ser muy favorable a la ciudadanía y mucho menos a las pérdidas que se ocasionan en la economía mexicana derivado del desabastecimiento.

De igual manera, desde hace aproximadamente dos semanas, se han desplegado casi cinco mil elementos militares para vigilar los ductos y las pipas de transportación, lo que representa también que un número importante de elementos de seguridad nacional abandonen las tareas asignadas con anterioridad y se conviertan en guardianes petroleros. Considero que las estrategias de combate al huachicoleo son algo arcaicas y pueden llegar a significar la primer gran crisis del gobierno del Presidente Andrés Manuel, el combate al huachicoleo puede realizarse bajo parámetros de inteligencia financiera y seguro estoy que los resultados llevarían a identificar grandes redes de corrupción optimizando recursos económicos y capital humano.

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